Margarita* recently arrived in Maryland from Orlando, Florida, where she lived with her partner, Rafael* and 15 yo daughter, Teresa. After Rafael was abducted in January, Margarita did her best to sustain life for herself and Teresa, but struggled, and recently came to Maryland to be with her sister. She left all of her belongings with a trusted friend in Florida–that friend has recently stopped responding to her messages, so Margarita and Teresa have now lost everything.
Before he was detained, Rafael had applied for and received a Social Security Card, secured a work permit, and had a job at a factory that made ambulances. He showed up for all of his check-ins pending his appeal for asylum. But none of this mattered to ICE. They detained him at 4:30 a.m. as he was leaving for work. They threw away his driver’s license and papers and sent to the infamous “Alligator Alcatraz,” known for its inhumane conditions, before transferring him to a detention center in Louisiana. From there, he was deported to Nicaragua–all within 18 days of his arrest.
While at Alligator Alcatraz, Rafael’s blood pressure spiked. Agents recklessly delayed care–when they finally brought him to a hospital, he was shackled to a bed, monitored briefly, and then returned to prison. He endured shortage of food and water, and now–in Nicaragua–Rafael is at a different kind of risk.
The Nicaraguan government has been imprisoning many of those who arrive as deportees, and Rafael was a target. With the help of a kind stranger, he was able to leave Managua, the capital, and now is staying in the humble home of a relative. He remains in hiding.
Back in Maryland, Margarita and Teresa are struggling to re-start their lives. They need funds for food, rent, transportation, healthcare, and cellphones. Young Teresa is depressed, having lost both her father and her friends in Florida. Margarita is doing everything she can to make ends meet. Please contribute whatever you can to support this family as they transition to life in Maryland, without Rafael.
*Alias used to safeguard family
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SE NECESITA APOYO TRAS LA DEPORTACIÓN POR PARTE DE ICE
Margarita* llegó recientemente a Maryland desde Orlando, Florida, donde vivía con su pareja, Rafael*, y su hija de 15 años, Teresa. Tras el secuestro por ICE de Rafael en enero, Margarita hizo todo lo posible para salir adelante junto a Teresa, pero tuvo dificultades, y decidió trasladarse a Maryland para estar con su hermana. Dejó todas sus pertenencias al cuidado de una persona de confianza en Florida; sin embargo, esa persona ha dejado de responder a sus mensajes, por lo que Margarita y Teresa lo han perdido todo.
Antes de ser detenido, Rafael había tramitado y obtenido su tarjeta de Seguro Social, conseguido un permiso de trabajo y logrado un empleo en una fábrica de ambulancias. Cumplió rigurosamente con todas sus citas de control mientras esperaba la resolución de su solicitud de asilo. Pero nada de esto le importó al ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas). Lo detuvieron a las 4:30 a. m., justo cuando salía hacia su trabajo. Tiraron su licencia de conducir y sus documentos, y lo trasladaron al infame centro conocido como «Alligator Alcatraz» —célebre por sus condiciones inhumanas—, antes de enviarlo a otro centro de detención en Luisiana. Desde allí, fue deportado a Nicaragua; todo esto ocurrió en un lapso de apenas 18 días desde su arresto.
Durante su estancia en «Alligator Alcatraz», Rafael sufrió un aumento peligroso de su presión arterial. Los agentes retrasaron la atención médica de manera negligente; cuando finalmente lo llevaron a un hospital, lo mantuvieron encadenado a la cama, lo examinaron brevemente y lo devolvieron a prisión. Rafael tenía que soportar la falta de alimentos y agua, y ahora, en Nicaragua, se enfrenta a un tipo de riesgo distinto.
El gobierno nicaragüense ha estado deteniendo a muchas de las personas que regresan al país, y Rafael era un objetivo. Gracias a la ayuda de una persona desconocida pero bondadosa, logró salir de Managua, la capital, y actualmente se aloja en la modesta vivienda de un familiar. Sigue escondido.
Mientras tanto, en Maryland, Margarita y Teresa luchan por rehacer sus vidas. Necesitan recursos para cubrir gastos de alimentación, alquiler, transporte, atención médica y telefonía móvil. La joven Teresa se encuentra deprimida, tras haber perdido tanto a su padre como a sus amistades en Florida. Margarita hace todo lo que está en sus manos para lograr subsistir. Por favor, contribuye con lo que puedas para apoyar a esta familia en su transición a una nueva vida en Maryland, sin Rafael.
*Seudónimo utilizado para proteger a la familia