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    Hello! My name is Yamile Gonzales and I’m a senior in high school. I wanted to share an exciting opportunity I have been given. This spring, God willing, I will be participating in a Mission Trip to the Dominican Republic with my school through Maranatha Volunteers International. We will be serving local communities in La Vega through evangelism, children’s ministry (VBS), and health outreach. In the past, I was blessed to attend a Mission Trip to the favelas of São Paulo, Brazil. This was a life-changing and eye-opening experience. Despite the difficulties of understanding a different language, culture, or circumstance, this experience opened my eyes to realize that the universal language is love. While all of us were different in a way, what brought us together was the affection we had built in only ten days. All of us had a common hope: Jesus. That experience deeply motivated me to continue serving and step into the next mission with an open heart and willing hands. I am prayerfully asking for your support through a financial donation or through prayer. Any donation will be of great value and make a lasting impact on the community we will serve. Whether or not you’re able to give financially, please keep me and our team in your prayers as we prepare to serve. Thank you for walking alongside me in this journey and helping make this calling possible. Español: ¡Hola! Me llamo Yamile Gonzales y estoy en el último año de preparatoria. Quería compartir una oportunidad emocionante que he recibido. Esta primavera, si Dios quiere, participaré en un viaje misionero a la República Dominicana con mi escuela a través de Maranatha Volunteers International. Serviremos a las comunidades locales de La Vega mediante la evangelización, el ministerio infantil (EBV) y la ferias de salud. En el pasado, tuve la bendición de asistir a un viaje misionero a las favelas de São Paulo, Brasil. Fue una experiencia transformadora y reveladora. A pesar de las dificultades para comprender un idioma, una cultura o una circunstancia diferentes, esta experiencia me abrió los ojos y me permitió comprender que el lenguaje universal es el amor. Si bien todos éramos diferentes, lo que nos unió fue el cariño que habíamos formado en tan solo diez días. Todos teníamos una esperanza común: Jesús. Esa experiencia me motivó profundamente a seguir sirviendo y a embarcarme en la siguiente misión con el corazón abierto y las manos dispuestas. Les pido en oración su apoyo mediante una donación económica o a través de sus oraciones. Cualquier donación será de gran valor y tendrá un impacto duradero en la comunidad a la que serviremos. Independientemente de si pueden contribuir económicamente o no, por favor, manténganme a mí y a nuestro equipo presentes en sus oraciones mientras nos preparamos para servir. Gracias por caminar junto a mí en este viaje y ayudarme a hacer posible este llamado.