- A
- M
- a
Mi nombre es José Antonio Dueñez Milan y hoy les escribo con el corazón en la mano para pedir ayuda para la persona más importante de mi vida: mi mamá, Silvia Milán Aguirre.
Mi mamá tiene 50 años y es una mujer que ha dedicado toda su vida a trabajar, ayudar a los demás y sacar adelante a su familia. Es amor, humildad, sencillez y alegría. Quienes la conocen saben que siempre tiene una sonrisa, una palabra amable y la disposición de ayudar a quien lo necesite.
Su historia no ha sido fácil.
Desde muy pequeña tuvo que trabajar para ayudar a su familia, que vivía en condiciones de extrema pobreza. No pudo continuar sus estudios porque tuvo que sacrificar sus propios sueños para apoyar a los demás. Trabajó limpiando casas durante años, muchas veces recibiendo malos tratos y pagos injustos, pero nunca se rindió. Más tarde logró construir poco a poco un pequeño negocio que comenzó como un puesto de frituras preparadas y que con mucho esfuerzo se convirtió en una tienda de abarrotes.
Gracias a todo ese sacrificio, nunca me faltó un plato de comida ni una oportunidad para salir adelante.
Hay un recuerdo que nunca olvidaré. Cuando yo tenía aproximadamente ocho años, mi mamá recibió un aguinaldo de apenas 800 pesos después de un año completo de trabajo. En lugar de gastarlo en ella, me llevó al mercado de Silao y me compró dos pares de tenis. Puede parecer algo sencillo, pero para mí fue un regalo enorme porque nunca había tenido más de un par. Ella gastó todo lo que tenía para verme feliz.
Así ha sido siempre.
Durante años dejó sus propios sueños para cumplir los míos.
Hoy la vida nos pone frente a una prueba muy difícil.
Desde 2023 comenzó a sufrir fuertes dolores provocados por una enfermedad en su columna vertebral. Debido a nuestras limitaciones económicas no pudimos acceder a la atención médica especializada que necesitaba en ese momento. Finalmente, en 2025 comenzó a recibir atención médica, pero después de más de un año de consultas, estudios y búsqueda de alternativas, seguimos luchando para conseguir los recursos necesarios para su cirugía.
Su diagnóstico principal es espondilosis grado III de Meyerding con compromiso radicular, además de otros problemas degenerativos en la columna que afectan severamente su movilidad.
Actualmente vive con dolor constante en la cadera y en las piernas. Caminar se ha convertido en una tarea extremadamente difícil. La mujer que siempre estaba activa, trabajando, cocinando, atendiendo su negocio y haciendo amigos con cada cliente que llegaba, ahora pasa gran parte del tiempo acostada debido al dolor.
Lo más duro no es solamente verla sufrir físicamente.
Lo más difícil es ver cómo esta enfermedad le ha robado poco a poco la sonrisa a una persona que siempre encontraba motivos para ser feliz.
Los médicos nos han indicado que necesita una cirugía de columna. Esta operación representa la oportunidad de recuperar su movilidad, reducir el dolor y volver a caminar. También representa la posibilidad de que pueda retomar los sueños que había dejado pendientes y volver a disfrutar la vida.
Si no logra recibir esta cirugía a tiempo, existe el riesgo de que su condición continúe deteriorándose hasta impedirle caminar de forma permanente.
Para realizar la operación necesitamos reunir aproximadamente $350,000 pesos mexicanos. Este monto cubrirá los aparatos y prótesis necesarios para la cirugía, así como gastos de hospitalización, recuperación, rehabilitación, medicamentos y traslados.
Nuestra familia ha hecho todo lo posible para enfrentar esta situación. Hemos destinado nuestros ahorros a consultas médicas, estudios, medicamentos y tratamientos para ayudarla a sobrellevar el dolor. Sin embargo, hemos llegado a un punto en el que nuestros recursos ya no son suficientes.
Por eso hoy recurro a ustedes.
Soy su único hijo. Más que mi mamá, ella es mi mejor amiga, mi confidente y la persona que ha estado conmigo en cada momento importante de mi vida. Me duele profundamente imaginar un futuro donde no pueda volver a verla caminar, trabajar y sonreír como antes.
Si pueden apoyarnos con cualquier cantidad, por pequeña que parezca, estarán ayudando a darle una oportunidad de recuperar su vida.
Y si en este momento no pueden donar, compartir esta campaña también significa muchísimo para nosotros.
Mi mamá siempre ha ayudado a los demás sin esperar nada a cambio. Tiene un corazón enorme y nunca duda en tender la mano a quien lo necesita. Yo no sé si existen los ángeles, pero si alguna vez conocen a Silvia, entenderán por qué yo sí creo en ellos.
Gracias por leer nuestra historia, por acompañarnos y por cualquier ayuda que puedan brindarnos.
Con todo mi corazón,
José Antonio Dueñez Milan





