- V
- S
- S
Todo comenzó cuando vi un niño caminando descalzo por las calles calientes de Paraguay. El asfalto ardía bajo el sol, y yo no podía dejar de pensar en el dolor que debía sentir en sus pies. En ese momento nació en mí un sueño: regalarle un par de zapatos a cada niño de la calle, para que no tengan que caminar descalzos por la vida.
Lo que empezó como una pequeña idea, se convirtió en una misión de amor. Con esfuerzo, apoyo y mucha fe, logramos hacer realidad ese sueño una vez. Pero todavía hay muchos más niños que necesitan una mano, un gesto, un acto de amor.
Por eso, hoy te invito a ser parte de esta causa. Si Dios lo permite, en junio de 2025 queremos volver a hacerlo. Y tú puedes ayudar. Aunque sea con $1, tu donación puede marcar la diferencia. Juntos, podemos volver a llenar esas pequeñas huellas con esperanza.
Únete a nosotros. Porque un par de zapatos puede no cambiar el mundo, pero sí puede cambiar el mundo de un niño.





