Mi sueño de ser mamá y la lucha que no quiero rendir
Hola, me llamo Mar y llevo desde 2018 intentando ser mamá.
Después de años de intentos, tratamientos y mucha esperanza, en diciembre de 2021 por fin logré quedarme embarazada. Fue el momento más feliz de mi vida… pero lo peor estaba por llegar.
A las 15 semanas comencé a tener fuertes picores y acudí una y otra vez al médico de cabecera, ginecólogo y urgencias, pero todos me decían que era algo normal del embarazo. En la semana 21, mi vida se rompió para siempre. Volví a urgencias por los mismos síntomas y me dijeron que tenía el cuello del útero dilatado y las membranas de la placenta desprendiéndose.
Me hicieron una amniocentesis y un cerclaje (coser el cuello del útero y recolocar la placenta). Era muy arriesgado, y la bolsa acabó rompiéndose. Mi bebé, mi princesa Sophie, estaba sana, pero ya no tenía líquido amniótico.
Poco después descubrieron que yo tenía una infección no diagnosticada que llevaba tiempo avisando con esos picores. Esa infección casi me provoca una sepsis y afectó a mis riñones. Perdí a mi hija en un parto durísimo y amargo.
Ese día, el día en que nació y la perdí, mi corazón se rompió para siempre.
Pasé un largo duelo, lloré y me reconstruí poco a poco. Pero mi deseo de ser madre sigue vivo.
He intentado volver a quedarme embarazada sin éxito, y en la sanidad pública me cerraron las puertas, diciéndome que a mis 36 años ya era “mayor” para intentarlo.
Decidí acudir a clínicas de reproducción asistida privadas, pero me equivoqué. Invertí todos mis ahorros, me endeudé y confié en una clínica que me trató como a una conejilla de indias. Después de más de 16.000 euros gastados, me quedé sin dinero, sin opciones y sin fuerzas.
Aun así, no quiero rendirme.
Por eso abro este GoFundMe: para poder acceder a un tratamiento de FIV en una clínica seria y con buenas referencias, que me dé la oportunidad real de ser madre.
El tiempo corre y la edad no juega a mi favor, pero mi corazón sigue lleno de amor y esperanza.
Cualquier ayuda, por pequeña que sea, significa una oportunidad de vida.
Si no puedes donar, te agradecería que compartas mi historia, para que llegue a más personas.
Y si alguien está dispuesto a ayudarme con un préstamo personal, estoy dispuesta a firmar cualquier garantía necesaria, ya que los bancos me han cerrado las puertas.
Gracias de corazón por leerme, por sentir conmigo y por ayudarme a seguir luchando por mi sueño.
Por Sophie, por mí, y por todas las mujeres que siguen creyendo que ser madre todavía es posible.

