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Urgent Support Needed for Zulema and Johanna.
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AYUDA URGENTE PARA ZULEMA STRUVE Y SU HIJA
Salud en crisis, consecuencias de una mala praxis y riesgo real de perder nuestro hogar
Nunca pensé que tendría que escribir algo así.
Pero mi mamá y yo estamos en un punto donde nuestra salud se está derrumbando al mismo tiempo que estamos a las puertas de un desalojo, y ya no tenemos forma de sostenernos solas.
Mi nombre es Johana Struve, y esta es nuestra historia.
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Lo que le pasó a mi mamá (y por qué no fue su culpa)
Hace tres años, ya viviendo en Colombia, mi mamá empezó con un dolor intenso en la espalda. Ella es médica y reconoció de inmediato los síntomas: un tumor benigno en la zona de la médula espinal, algo que ya había sufrido décadas atrás.
Se hizo una resonancia magnética. Luego la llamaron para decirle que la máquina había fallado y que el estudio tenía un artefacto, por lo que debía repetirse.
Ella se hizo una segunda resonancia.
Nunca le dijeron cuál estudio era el correcto.
Solo le entregaron dos CDs.
Con ambos estudios en mano, fue a consulta con un neurocirujano, le explicó toda la situación y le pidió que revisara ambos estudios antes de operar.
El médico solo revisó uno, le dijo que “todo estaba claro” y que no necesitaba ver el otro.
La hospitalizaron de emergencia y la operaron.
Durante la cirugía, el equipo médico buscó el tumor en el lugar equivocado. El estudio que usaron era el que estaba defectuoso. El tumor no estaba donde ellos creían.
Tuvieron que cerrarla, hacerle otra resonancia, localizar correctamente el tumor y operarla de nuevo una semana después.
Para ese momento, el daño ya estaba hecho.
Durante ese proceso, su médula espinal fue manipulada y lesionada, quedando inflamada y dañada. Mi mamá salió de esas cirugías con una discapacidad severa, perdiendo la capacidad de caminar y moverse con normalidad.
En estos tres años ha recuperado muy poco a poco algo de movilidad, pero nunca volvió a ser la misma. Vive con dolor crónico, debilidad, y ahora además enfrenta crisis epilépticas diarias.
Nunca demandó.
Nunca quiso hacer daño a nadie.
Solo intentó seguir adelante.
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Mi salud también colapsó
Al mismo tiempo, yo convivo con esclerosis múltiple. Me mudé a Colombia buscando estabilidad médica y durante un tiempo tuve acceso a tratamiento.
Pero al retrasarnos con el seguro, perdí toda cobertura médica.
Hoy estoy en recaída activa, desarrollé COVID largo, y cada consulta privada cuesta alrededor de 400.000 pesos, algo que no podemos pagar.
Tanto mi mamá como yo necesitamos neurólogos, exámenes y medicamentos urgentes, pero no tenemos seguro ni recursos.
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️ Estamos en riesgo real de desalojo
Entre septiembre y octubre, todos nuestros ingresos se fueron en atención médica. Eso hizo que se acumulara la deuda del alquiler.
Hoy enfrentamos:
amenazas de desalojo,
riesgo de embargo,
y ningún lugar donde ir si eso ocurre.
No tenemos familia aquí.
No tenemos un lugar temporal.
Si nos sacan, quedamos literalmente en la calle, sin poder mover a mi mamá ni continuar tratamientos médicos.
Además, el apartamento necesita reparaciones obligatorias que nos exigen para conservarlo, y tampoco tenemos cómo asumir esos costos.
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Nuestros ingresos desaparecieron
Yo trabajo como freelancer, pero entre mi recaída, el COVID largo y la falta de tratamiento, mis ingresos se desplomaron.
Mi mamá también perdió la mayoría de sus pacientes debido a su condición neurológica y las crisis epilépticas.
No es que hayamos vivido por encima de nuestras posibilidades.
Es que la salud nos golpeó de golpe y sin aviso.
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❤️ Lo que necesitamos ahora
Estamos intentando reunir entre $2,000 y $2,500 USD para poder cubrir:
Consultas médicas privadas (neurología para ambas)
Exámenes urgentes
Medicamentos indispensables
Pago del alquiler atrasado para evitar el desalojo
Reparaciones básicas exigidas en el apartamento
Todo esto es urgente. No puede esperar.
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Cómo puedes ayudar
Si puedes donar, estarás ayudándonos a:
mantener acceso a atención médica,
estabilizar nuestras condiciones de salud,
y conservar el único techo que tenemos.
Si no puedes donar, compartir esta campaña también puede salvarnos.
Gracias por leer.
Gracias por tu empatía.
Gracias por ayudarnos a sostenernos cuando ya no tenemos fuerzas.
— Zulema y Johana Struve
