Hola, mi nombre es Camilo, tengo 39 años, vivo en Colombia y soy una persona con discapacidad.
Desde los 6 meses de edad fui diagnosticado con parálisis cerebral y epilepsia. Mi vida no ha sido fácil: crecí sin el apoyo de mi padre y fue mi abuela quien se convirtió en mi verdadero pilar. Gracias a su amor y esfuerzo, logré estudiar, superar muchas limitaciones físicas y demostrar que mi condición no definía mi capacidad intelectual.
A pesar de que muchos médicos decían que nunca podría aprender, logré graduarme como uno de los mejores estudiantes e incluso ingresar a la universidad a estudiar ingeniería de sistemas.
A los 17 años me convertí en padre. Fue un reto enorme, pero también la mayor motivación de mi vida. Prometí hacer todo lo posible para que a mi hija nunca le faltara nada.
Con el tiempo, tuve que luchar por su custodia al descubrir que estaba siendo víctima de maltrato. Después de un proceso difícil, logré traerla conmigo y protegerla. Desde entonces, he sido su único apoyo.
Sin embargo, mi salud empezó a deteriorarse gravemente. Problemas en mis rodillas, múltiples cirugías y el avance de mi condición hicieron que perdiera cada vez más movilidad. Hoy dependo de una silla de ruedas y necesito ayuda incluso para actividades básicas.
Mi hija, siendo muy joven, tuvo que asumir responsabilidades muy grandes: cuidar de mí, del hogar y continuar sus estudios. Esto ha afectado profundamente su salud mental, llevándola a enfrentar depresión y ansiedad.
Durante la pandemia sufrí una estafa que me dejó sin ahorros y con grandes deudas. Poco después, perdí mi empleo. Aunque logré obtener una pensión por invalidez, esta apenas alcanza para sobrevivir.
Hoy la situación es crítica:
No puedo seguir pagando la universidad de mi hija
Tenemos deudas acumuladas
Nuestra salud física y mental está deteriorándose
Ya no contamos con apoyo económico familiar
Mi mayor dolor es ver cómo mi hija, con solo 21 años, ha tenido que sacrificar su vida para cuidar de mí y sostener nuestro hogar.
Por eso hoy recurro a su ayuda.
Cualquier aporte, por pequeño que sea, nos ayudará a:
Continuar con la educación de mi hija
Cubrir nuestras necesidades básicas
Acceder a tratamientos médicos
Aliviar la carga que ella ha tenido que llevar durante tantos años
No busco lástima, solo una oportunidad para seguir adelante con dignidad y darle a mi hija el futuro que merece.
Gracias por tomarte el tiempo de leer mi historia y por cualquier ayuda que puedas brindarnos.
Dios te bendiga hoy y siempre.

