- E

Mi nombre es Quetzalli y soy la única hija de Chente. Este año, mi papá sufrió un accidente que cambió nuestras vidas por completo: tuvo que ser operado de emergencia en el cerebro, y desde entonces ha perdido muchas funciones motoras y cognitivas. Ya no puede hablar con claridad ni moverse por sí solo, lo que lo ha vuelto completamente dependiente de cuidados constantes.
Desde hace casi ocho meses, mi abuela y yo hemos sido sus principales cuidadoras. Ella, con más de 70 años, hace lo que puede, y yo intento equilibrar mi trabajo con estar presente para él. Pero mantener a un hombre adulto dependiente las 24 horas del día es extremadamente costoso, y los tratamientos para su rehabilitación —terapias físicas, medicamentos, consultas médicas— no han parado. Tampoco sabemos cuánto tiempo más serán necesarios, porque su recuperación es incierta y podría tomar años.
Chente siempre fue un hombre independiente, aventurero, generoso. Era de esos que nunca dudaban en ayudar a los demás, y hoy sus amigos siguen siendo una red de apoyo vital para él. Pero los gastos nos han rebasado. Tenemos deudas acumuladas y ya no contamos con los recursos para seguir su tratamiento como se merece.
Por eso abrimos esta campaña: para poder cubrir al menos seis meses más de cuidados y terapias, y darle a mi papá la oportunidad de seguir luchando por su recuperación. Si logramos reunir más, será aún mejor, porque cada día cuenta, y cada peso ayuda a sostener su dignidad y bienestar.
Gracias por leer, por compartir, y por cualquier apoyo que puedas brindar. Esta batalla no la podemos ganar solos.




