
Yo sigo confiando
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1st donor
Me cuesta muchísimo escribir esto. Nunca pensé que llegaría a pedir ayuda públicamente y, mucho menos, a personas que no me conocen. Pero llevo tantos años guardándome muchas cosas que creo que, por una vez, necesito dejar de hacerlo.
Desde mi infancia y adolescencia he vivido situaciones que todavía intento sanar y también he vivido un distanciamiento familiar que me ha hecho sentir muy sola. Pero una de las partes más difíciles de mi vida han sido varias pérdidas de personas y seres que eran una parte fundamental de mí, algunas de ellas especialmente traumáticas, y también varias pérdidas gestacionales.
Fueron llegando una detrás de otra, en periodos muy cortos de tiempo. Apenas había podido asimilar una cuando tenía que enfrentarme a la siguiente. No tuve tiempo de recuperarme de unas pérdidas antes de vivir otras. Todo se fue acumulando hasta que llegó un momento en el que simplemente dejé de ser la persona que era.
Antes de todo esto salía, hacía deporte, tenía amigas, hacía planes y tenía ilusión por muchas cosas. Pero poco a poco dejé de salir, de relacionarme, de hacer deporte y de disfrutar. El dolor y la ansiedad fueron creciendo y terminé aislándome cada vez más, hasta pasar años prácticamente sin salir de casa.
Y hay una parte de las pérdidas gestacionales de la que se habla muy poco: lo difícil que puede ser seguir viviendo en un mundo que continúa como si nada hubiera pasado.
Ver a otras personas quedarse embarazadas, tener hijos, anunciar un nacimiento o simplemente vivir momentos que tú también imaginabas para tu propia vida puede despertar sentimientos muy difíciles de explicar. Puedes alegrarte sinceramente por alguien y, al mismo tiempo, sentir un dolor enorme por lo que tú has perdido. Y creo que es importante decirlo porque durante mucho tiempo puedes sentirte culpable incluso por tener esos sentimientos.
Puedes sentir tristeza, rabia, vacío o incluso querer apartarte de determinadas situaciones y, aun así, no desearle nada malo a nadie. No significa que seas una persona envidiosa, egoísta ni mala. Significa que hay heridas que se despiertan con cosas que para los demás pueden ser simplemente momentos felices y que para ti tienen otro significado.
He aprendido que esas emociones no están ahí para hacernos sentir mal ni para decirnos que hay algo malo en nosotras. Aparecen porque hay una parte de nosotras que necesita protegerse de algo que todavía duele. Y ahora intento mirarlas de otra manera: incluso esas emociones que tanto nos cuesta aceptar pueden estar hablándonos de lo muchísimo que hemos querido, de todo el amor que había y de todo el amor que todavía tenemos dentro para dar.
No tenemos que sentirnos culpables por sentir. A veces, esas emociones simplemente son la forma que tiene nuestro corazón de recordarnos cuánto hemos amado.
Y lo más difícil es que mi vida sigue sin estar bien. No puedo decir que todo aquello haya quedado atrás porque no es así. A día de hoy sigo viviendo con las consecuencias de todo lo que pasó, sigo intentando afrontar el dolor, la ansiedad y el aislamiento, y sigo sintiendo que he perdido muchos años de mi vida mientras veía cómo la de los demás continuaba.
Ahora, además, estoy atravesando una situación económica que ya no puedo resolver por mí misma.
Quizá alguien pueda pensar: “Si apenas sale de casa, ¿para qué necesita dinero?”. Y precisamente por eso quiero explicarlo. Mis deudas no se han generado por llevar una vida con gastos innecesarios. Son deudas que se han ido acumulando durante años y que ahora tengo que seguir pagando.
Actualmente, lo que tengo que pagar cada mes supera mis ingresos. Todo lo que entra se va en intentar mantener esas deudas al día y, aun así, no llega. No me queda dinero para absolutamente nada más, ni siquiera para cubrir mis necesidades básicas o afrontar cualquier gasto que pueda surgir. No tengo capacidad para hacer nada más con mi vida.
Por eso, el dinero que consiga con esta campaña irá destinado exclusivamente a reducir y cancelar las deudas que tengo pendientes. No estoy recaudando para viajar, comprar cosas, salir ni para tener dinero extra. Necesito quitarme de encima una carga que ahora mismo no puedo sostener y poder empezar, poco a poco, a recuperar mi vida.
No tengo una familia a la que acudir ni una red de amigos que pueda ayudarme económicamente. Y decir esto en público me da muchísima vergüenza, pero tampoco quiero seguir fingiendo que puedo con todo cuando no es así.
Por eso estoy aquí.
Esta campaña no es solamente una forma de pedir ayuda económica. También es un desahogo. Es una parte de mi historia de la que durante años apenas he hablado y que nunca pensé que acabaría contando públicamente.
Y quizá, aunque sea una pequeña parte de todo esto, compartirlo pueda hacer que otra persona que haya vivido pérdidas gestacionales, un duelo o una situación parecida se sienta un poco menos sola. Si tú también has pasado por algo parecido, si has vivido una pérdida gestacional, has perdido a alguien importante para ti o simplemente has tenido que atravesar un duelo sintiendo que no tenías a nadie con quien compartirlo, te abrazo muy fuerte.
Ahora mismo necesito ayuda para poder aliviar mi situación económica y dejar de vivir con la angustia constante de no saber cómo voy a hacer frente a mis pagos y a mis necesidades básicas.
No he superado todo esto. Sigo aquí, intentando salir adelante y tratando de recuperar una vida que llevo años sintiendo que se me ha ido quedando atrás.
Si puedes ayudarme, aunque sea con una pequeña aportación, significará muchísimo para mí. Y si no puedes aportar, compartir esta campaña también puede ayudarme más de lo que imaginas.
