Con profundo dolor y el corazón en la mano, hoy acudimos a la solidaridad de quienes puedan acompañarnos en este momento tan difícil. Nuestro ser querido partió inesperadamente, dejando un vacío imposible de llenar en nuestras vidas. Su último deseo —y el anhelo de toda su familia— es que pueda descansar en México, el país que lo vio nacer, donde están sus raíces, su historia y las personas que siempre lo amaron.
Repatriar su cuerpo representa un proceso complejo y costoso que, en medio del duelo, nos resulta imposible afrontar solos. Por ello, humildemente pedimos su apoyo. Cualquier contribución, por pequeña que sea, nos acerca a darle una despedida digna y a cumplir este último acto de amor: regresarlo a casa. Gracias por leer, por compartir y por extender su ayuda en este momento de profunda necesidad.


