- V
- G
Hi, we’re Paula and Andrea, and we want to share the story of our most loyal and loving companion: Presea, our cat, who has been an essential part of our family for over 4 years.
Last Tuesday, we lived through a nightmare: Presea accidentally fell from the balcony of our apartment, four stories high. We found him badly injured, his face covered in blood, in so much pain that he couldn’t even meow.
We rushed him to the vet in tears. They performed X-rays and an ultrasound to assess the damage. The diagnosis was devastating: a severe jaw fracture. We were warned that if he wasn’t operated on immediately, the bone could heal incorrectly, causing chronic pain, difficulty eating, and lifelong medical issues.
We had to make one of the hardest decisions of our lives: authorising an emergency surgery within hours. It involved wires and a special device to stabilise the fracture. We truly felt like his life depended on us, and we couldn’t let him live in pain. Just imagining him unable to eat, purr, or play again broke our hearts.
Thankfully, the surgery was a success, thanks to a specialised clinic that offered us a less invasive alternative for him and also allowed us to pay the procedure in installments. Now, Presea must eat only liquid food for at least 8 weeks and will later undergo a second surgery to remove the device. He also needs ongoing vet check-ups, a special diet, and daily medication to manage pain and prevent infection. All of this has been overwhelmingly expensive.
Recently, a lump formed near the area where he had stitches, forcing us to go back for more tests and buy additional antibiotics to reduce inflammation and prevent infection.
We are international students in Australia, and we simply don’t have the resources to cover all these unexpected expenses. This situation has brought us so much stress, anxiety, and pain. But nothing has been harder than witnessing the suffering of someone who’s brought so much love into our lives.
That’s why we’re asking for your help, with all our hearts. If you’ve ever loved an animal as part of your family (for us, he is our son), you know what it feels like to fight for their wellbeing and how painful it is to see them suffer. Any donation, no matter how small, is a giant step toward his recovery.
Even if you can’t donate, sharing this story is another way to support us. Thank you so much for reading, for understanding, and for helping.
With all our love,
Paula, Andrea & their brave little cat, Presea
_________________
Hola, somos Paula y Andrea, y queremos contarles la historia de nuestro compañero más leal y amoroso: Presea, es nuestro gatico, quien ha sido parte fundamental de nuestra familia por más de 4 años.
El pasado martes vivimos una pesadilla: Presea se cayó accidentalmente del balcón de nuestro apartamento desde un cuarto piso. Lo encontramos muy herido, con la cara ensangrentada y un dolor tan grande que ni siquiera podía maullar.
Corrimos al veterinario entre lágrimas. Le hicieron rayos X y ultrasonido para evaluar los daños. El diagnóstico fue devastador: una fractura mandibular severa. Nos advirtieron que si no era operado de inmediato, su mandíbula podía cicatrizar mal, causándole dolor crónico, dificultades para comer y problemas médicos de por vida.
Fue una de las decisiones más duras de nuestra vida: autorizar una cirugía compleja en cuestión de horas, con alambres y un dispositivo especial en su boca para inmovilizar la fractura. Sentimos que su vida dependía completamente de nosotras, y no podíamos permitir que viviera con dolor. Solo pensar que ya no pudiera comer, ronronear o jugar como antes, nos rompía el corazón.
La cirugía fue un éxito gracias a una clínica especializada que nos ofreció una alternativa menos invasiva para el, y también nos permitió pagar a cuotas el procedimiento. Ahora debe alimentarse solo con comida líquida durante al menos 8 semanas, y más adelante deberá someterse a una segunda cirugía para retirar el dispositivo, además de controles médicos continuos, alimentación especial y medicamentos diarios para calmar el dolor y evitar infecciones. Todo este procedimiento está siendo extremadamente costoso.
Hace poco, incluso, apareció una bolita en su quijada (en donde le cogieron puntos) que nos obligó a realizar nuevos exámenes y comprar antibióticos para desinflamar y evitar infecciones.
Somos estudiantes internacionales en Australia, y sinceramente no contamos con los recursos suficientes para cubrir todo esto. Esta situación nos ha causado mucho estrés, angustia y dolor, pero lo más duro ha sido ver sufrir al ser que más amor incondicional nos ha dado.
Por eso, hoy pedimos tu ayuda con el corazón en la mano. Si alguna vez has amado a un animalito como parte de tu familia (en nuestro caso, nuestro hijo) sabrás lo que se siente luchar por su bienestar y lo doloroso que es verlos sufrir. Cualquier donación, por pequeña que parezca, es un paso gigante para su recuperación.
Incluso si no puedes donar, compartir esta historia también es una forma de ayudarnos. Gracias infinitas por leernos, por comprendernos y por ayudar.
Con todo nuestro amor,
Paula, Andrea y el gatico valiente, Presea






