- B
- A
¡Hola!
Mi nombre es Milton Raúl Quiñones y hoy quiero compartir contigo una parte muy personal de mi vida.
Actualmente estoy en proceso de evaluación para un trasplante de riñón y páncreas. No es una decisión opcional… es una oportunidad de cambiar el rumbo de mi salud antes de que sea demasiado tarde.
Tengo 46 años y vivo con diabetes tipo 1 desde los 16 años.
Durante muchos años no llevé el control adecuado, y aunque hace más de una década decidí cambiar eso y ser disciplinado, el daño ya estaba hecho… y me pasó factura.
Hace más de 12 años, la diabetes me arrebató gran parte de mi visión.
Recuerdo ese momento con mucha claridad.
Era un día de ensayo de música en la iglesia. De momento, vi una pequeña mancha roja en mi ojo izquierdo. Le dije a mi esposa que me iba a recostar un rato…
Cuando desperté, esa mancha ya no era pequeña.
La sangre se había esparcido por toda mi retina.
Ese día no fui al ensayo.
Me quedé en casa viendo televisión… estaban dando Iron Man 2.
Y mientras pasaba el tiempo, veía cómo mi vista se iba cubriendo poco a poco de manchas…
cada vez veía menos… hasta que prácticamente dejé de ver.
Esa fue la semana antes de mi primera operación.
Aun así, el daño fue irreversible.
Perdí completamente la vista en mi ojo derecho y en el izquierdo veo 20/400, lo que me convierte en legalmente ciego.
En ese momento, mis hijas, Ester y Kelaia, eran apenas unas niñas.
Una estaba en tercer grado y la otra en kinder.
En un intento por salvar mi visión, tuve que pasar 3 meses completamente boca abajo, día y noche, en una camilla de masajes. Fue un proceso extremadamente difícil… física y emocionalmente.
Desde entonces, mi vida cambió por completo.
Tuve que dejar atrás mi profesión como artista gráfico, algo que amaba, porque ya no tenía la vista para ejercerlo.
Pero nunca dejé de luchar.
Siempre he sido un hombre trabajador.
Hoy sirvo en mi iglesia y trabajo como agente de viajes, ayudando a familias a crear recuerdos en lugares como Disney, Universal, Punta Cana, cruceros y muchos otros destinos.
Pero mientras ayudo a otros a vivir momentos felices… mi cuerpo sigue enfrentando las consecuencias de la diabetes.
Actualmente mis riñones están en etapa 4B, funcionando entre un 21% a 25%.
Estoy peligrosamente cerca de necesitar diálisis.
Y hay algo aún más importante:
El trasplante de páncreas solo se realiza antes de los 50 años.
Eso significa que tengo una ventana limitada para actuar.
Si no lo hago ahora, perdería esa oportunidad y continuaría dependiendo de insulina de por vida, además del deterioro progresivo de mis riñones.
Por eso estoy dando este paso ahora.
Estoy en proceso de evaluación en el Hospital Auxilio Mutuo en Puerto Rico y también explorando opciones en el Houston Methodist Hospital en Texas.
Gracias a Dios, mi seguro médico cubriría la cirugía.
Pero el proceso conlleva muchos gastos que no están cubiertos:
Traslados constantes
Hospedaje durante el proceso
Alimentación para mí y mi esposa
Medicamentos y gastos imprevistos
Mi esposa Melissa, con quien llevo 22 años de matrimonio, tendrá que dejar de trabajar por al menos 3 meses para poder cuidarme durante la recuperación.
Aunque mis hijas hoy son universitarias y ayudan en lo que pueden, la mayor responsabilidad recaerá sobre ella.
Y es por eso que hoy, con humildad, estoy pidiendo ayuda.
Esta campaña ha sido creada para cubrir esos gastos necesarios durante este proceso.
Cualquier aportación, sin importar la cantidad, hace una diferencia real
Y si no puedes donar, compartir esta historia también ayuda muchísimo
Este no es solo un procedimiento médico…
Es una oportunidad de evitar la diálisis, mejorar mi calidad de vida y seguir presente para mi familia.
Gracias por tomarte el tiempo de leer mi historia.
Gracias por tu apoyo.
De corazón,
Milton Raúl Quiñones
