Hola, me llamo Lennon y en unos días cumpliré 4 años. Pero, en lugar de pedir juguetes o premios de cumpleaños, lo que más deseo es algo mucho más importante: volver a casa con mi mamá y mis hermanitos.
Mi situación es difícil. Lo que me pasó pudo haberse evitado, pero tristemente, en México, muchos animales sufrimos las consecuencias de malas prácticas veterinarias. Los médicos que deberían cuidar nuestras vidas a veces solo nos ven como un medio para ganar dinero.
Un día, dejé de hacer pipí. Mi mamá, preocupada, se dio cuenta de que algo estaba mal. Lloraba mucho y era evidente que algo me dolía. Sin dudarlo, me llevó al veterinario más cercano. Él decidió hacerme un estudio de orina al día siguiente, pero no me sondeó para aliviar mi malestar de inmediato.
En los análisis encontraron cristales. El veterinario le dijo a mi mamá que, probablemente, era arenilla, pero necesitaba un ultrasonido para confirmarlo. Me hicieron el ultrasonido, pero no se veía con claridad qué había en mi vejiga, y al principio ni siquiera le compartieron las imágenes a mi mamá (tuvieron que pasar días para que las recibiera). Entonces, el doctor dijo: "El estudio no es concluyente, necesitamos una radiografía". Sin embargo, seguía sin sondearme para ayudarme.
Ese mismo día, me hicieron la radiografía. Fue entonces cuando el veterinario le dijo a mi mamá algo que la dejó muy triste y asustada: "No es concluyente, pero podría ser A) arenilla, B) una piedra en la vejiga o C) un tumor". Agregó que, si era una de las dos primeras opciones, tendría que operarme, pero si se trataba de un tumor, no podría extraerlo y necesitaría quimioterapias.
Cuando mi mamá le preguntó al veterinario si podía operarme de inmediato, él respondió que hasta el martes, después del fin de semana. Mi mamá, preocupada, quiso asegurarse de que no estuviera en peligro al solo hacer gotitas de pipí, pero él le contestó: "Mientras haga gotitas, no me preocupo tanto."
Esa respuesta la dejó desconcertada y triste. Ella sabía que algo no estaba bien, así que buscó una segunda opinión.
El nuevo doctor le dijo que no creía que fuera necesario operar, que intentaría quitar la obstrucción de mi vejiga con un alimento especial. Él sí me sondeó, pero no me sedó y yo me puse muy, muy nervioso, tanto que tuvieron que someterme entre cuatro personas (después nos dirían que eso fue lo peor que pudieron hacer, porque fue un estrés innecesario para mí).
No quiero abrumarte con todo mi proceso, basta decir que tampoco hubo mejoría, todo lo contrario. Tuvieron que llamar a un tercer doctor de emergencia porque dos días después, seguía mal y sin poder orinar más que gotitas. Él realizó un segundo sondeo, pero tampoco dio con el diagnóstico.
Al día siguiente, estaba muy decaído. Entre doctores, consultas, estudios, sondeos ya había pasado una semana. Fue entonces que llegamos a la cuarta y última doctora, alguien que desde el principio mostró interés genuino en mí. Ella hizo lo que nadie había hecho por mí, ¡me palpó! Me hizo un tracto y entonces nos dijo lo que tenía: era la próstata.
Mi próstata se había inflamado tanto debido a un problema hormonal que bloqueó completamente mi vejiga. Ahora parecía un globo a punto de explotar, un riesgo muy peligroso para mi vida. El nuevo veterinario nos explicó que realizar más sondeos no era una opción segura, ya que podían lastimarme aún más.
De inmediato, me cambió el medicamento por uno más fuerte (y mucho más caro) y me recetó un alimento especial para problemas renales, bajo en proteínas. Esto era necesario porque, lamentablemente, la negligencia y el desinterés del primer médico habían desencadenado daño renal en mi cuerpo.
Tenemos fe en que sea reversible...
Ahora me estoy quedando con la doctora. Voy en mi tercer día con ella. Me mantiene con una sonda las veinticuatro horas y me está canalizando. Ella intenta limpiar mi vejiga y que poco a poco la sangre se purifique también, tantas toxinas concentradas le hicieron daño.
Si el primer doctor me hubiera atendido como es debido, no habría daño ni estaría lejos de mi casa.
Ahora necesito una cirugía urgente. La doctora encontró algo en mi vejiga. He perdido mucho peso y mi salud no es tan buena como antes, pero tengo esperanza porque sé que hay personas que se preocupan por animales como yo.
Cada peso que sea abonado a mi cuenta será para cubrir mi operación y gastos post-operatorios, tratamiento y alimento especial para que pueda recuperarme por completo.
Tu apoyo puede marcar toda la diferencia. Con tu ayuda, puedo recibir el tratamiento que necesito y regresar con mi familia, donde me esperan con amor.
¿Me ayudas a cumplir mi mayor deseo de cumpleaños?
Atte:
Lennon

