- A
Hola, soy Carol y tengo 28 años. A partir de los 16 años, mi vida dio un giro inesperado. Una tarde de agosto de 2013, mientras hablaba con mi madre, perdí el conocimiento y caí al suelo convulsionando fuertemente por primera vez en mi vida. Ese fue solo el comienzo de una larga lucha.
Después de años de incertidumbre y diagnósticos erróneos de algunos médicos que no creían en mi condición, un neurólogo confirmó que padezco epilepsia generalizada tónico-clónica, con ataques de ausencia, sin aura, un micro adenoma hipofisario, asma bronquial y un síndrome ansioso-depresivo.
Mi condición sigue siendo complicada ya que después de ponerme un estimulador vagal (marcapasos vagal) todavía debo de tomar 14 pastillas diarias, ya que soy fármaco resistente.
Ahora, mi mayor necesidad es contar con un perro de asistencia.
Este compañero hará que tenga seguridad y me dará apoyo en esos momentos críticos, además de permitirme llevar una vida más independiente y segura. (Tengo dependencia y minusvalía)
Este perro es capaz de oler cuando me dará un ataque y avisarme para que yo, al no tener aura y no poder saber cuando me dará el ataque, me dé cuenta de la situación y me ponga en posición de seguridad o avise a alguien que esté cerca de lo que va a suceder. El costo de entrenar y obtener un perro de asistencia es muy alto, y por eso recurro a tu solidaridad. Cada donación, por pequeña que sea, me acerca un paso más a mejorar mi calidad de vida y afrontar mi condición con mayor seguridad.






