Turning Loss Into Meaning: Becoming a Grief Educator

Judi’s grief educator training will fund bilingual groups and remote access

  • S
  • V
  • E
15 donors
0% complete

$865 raised of $1.7K

Turning Loss Into Meaning: Becoming a Grief Educator

Donation protected
Losing Rich opened my eyes to something I wish none of us had to learn the hard way: how grief-illiterate we are as a society.

I learned this not only as someone who lost her partner, but also as a therapist. In my own grief, I began to see how much I myself didn’t know—how I showed up, how I didn’t, and how uncomfortable even many professionals are when it comes to navigating grief. Often, clients are referred out to hospice or bereavement services not because therapists don’t care, but because grief can feel overwhelming and unsupported even within our field.
When I lost Rich, I was desperate for connection—for a safe place to share my raw, unfiltered grief at my own pace, without feeling rushed, minimized, or like I was “too much.”

Hospice services are invaluable, and this is not a criticism of them at all. But the reality is that they are incredibly busy, and it can take months to access a support group. That gap says a lot about how great the need is—and how limited the resources are.

I was fortunate to have a therapist during that time, and I am deeply grateful for that. But I knew there was still something missing.

In what felt like a moment of grace, I came across a 6-week grief support group led by grief expert David Kessler. It was specifically for people who had lost a partner, and it was starting the very next day. The cost was about $300—money I didn’t really have at the time—but I was desperate for support. In the middle of the night, I reached out to ask if a scholarship was possible. They didn’t charge me at all.

I can’t fully put into words how much that group helped me. In many ways, it saved my life.

That experience planted a seed in me that hasn’t stopped growing.

I am a clinical psychology master’s graduate and am currently earning my hours toward licensure in an unpaid position. Even so, I am already giving back through my clinical work. As I continue this journey, my short-term goal is to create grief support groups in our community—both in English and Spanish—so others don’t feel as alone as I did. This is especially important to me within the Latino community, where grief is often minimized, spiritualized, or endured in silence.

My longer-term vision is to offer these groups remotely, so I can reach people who might not otherwise have access to this kind of support.
To do this ethically and responsibly, I want to pursue an intensive Grief Educator Expert training through Grief.com. This is not a quick certificate or résumé booster—it is a serious, in-depth training rooted in meaning-making, allowing grief and love to coexist while transforming loss into purpose.

The cost of the training is $1,650.
Asking for financial help does not come easily to me, but this means a great deal—not only personally, but because of the impact it can have on others. This is how I want to honor Rich: by showing up for people the way he always showed up for others.
If you’re able to support this journey—financially or by sharing this—please know that you are helping create space for grief to be met with understanding, compassion, and community.

Thank you for reading, for holding this with me, and for helping me pay forward what was once freely given to me.

With love and gratitude.
-Judi

(Español)
Transformar la Pérdida en Propósito: Convertirme en Educadora de Duelo
Perder a Rich me abrió los ojos a algo que ojalá nadie tuviera que aprender de esta manera: como sociedad, somos profundamente analfabetos en el duelo.

Aprendí esto no solo como alguien que perdió a su pareja, sino también como terapeuta. En medio de mi propio dolor, me di cuenta de cuánto yo misma no sabía—cómo acompañar, cómo no hacerlo, y cuán incómodos incluso muchos profesionales se sienten cuando se trata del duelo. Muchas veces, los clientes son referidos a servicios de hospicio o duelo no porque los terapeutas no se preocupen, sino porque el duelo sigue siendo algo abrumador y poco sostenido incluso dentro de nuestro campo.

Cuando perdí a Rich, estaba desesperada por conexión—por un espacio seguro donde pudiera compartir mi dolor más crudo y real, a mi propio ritmo, sin sentirme apurada, minimizada o como si fuera “demasiado”. Los servicios de hospicio son invaluables, y esto no es una crítica hacia ellos. Pero la realidad es que están saturados, y puede tomar meses acceder a un grupo de apoyo. Esa brecha dice mucho sobre cuán grande es la necesidad y cuán limitados son los recursos.

Tuve la fortuna de contar con una terapeuta durante ese tiempo, y siempre estaré agradecida. Aun así, sentía que algo faltaba.

En lo que sentí como un momento de gracia, encontré un grupo de apoyo de duelo de 6 semanas facilitado por el experto en duelo David Kessler. Era específicamente para personas que habían perdido a su pareja, y comenzaba al día siguiente. El costo era de aproximadamente $300—dinero que no tenía en ese momento—pero necesitaba apoyo con urgencia. En medio de la noche escribí para preguntar si había posibilidad de una beca. No me cobraron nada.

No puedo expresar con palabras cuánto me ayudó ese grupo. En muchos sentidos, me salvó la vida.
Esa experiencia sembró una semilla en mí que no ha dejado de crecer.
Soy graduada de una maestría en psicología clínica y actualmente estoy completando mis horas hacia la licencia en una posición no remunerada. Aun así, ya estoy retribuyendo a través de mi trabajo clínico. Mi meta a corto plazo es crear grupos de apoyo para el duelo en nuestra comunidad, tanto en inglés como en español, para que otras personas no se sientan tan solas como yo me sentí.

Esto es especialmente importante para mí dentro de la comunidad latina, donde el duelo muchas veces se minimiza, se espiritualiza en exceso o se vive en silencio.

Mi visión a largo plazo es ofrecer estos grupos de manera remota, para poder llegar a personas que de otra forma no tendrían acceso a este tipo de apoyo.

Para hacer este trabajo de manera ética y responsable, deseo completar una formación intensiva como Grief Educator Expert a través de Grief.com. No es un certificado rápido ni algo para el currículum—es una formación profunda y seria, basada en el significado, que permite que el amor y el dolor coexistan, y que la pérdida se transforme en propósito.
El costo de esta formación es de $1,650.

Pedir ayuda económica no es fácil para mí, pero esto significa mucho—no solo a nivel personal, sino por el impacto que puede tener en otras personas. Esta es la manera en la que quiero honrar a Rich: acompañando a otros como él siempre acompañó a los demás.

Si puedes apoyar este camino—ya sea donando o compartiendo—quiero que sepas que estás ayudando a crear espacios donde el duelo sea recibido con comprensión, compasión y comunidad.
Gracias por leer, por sostener esta historia conmigo, y por ayudarme a devolver lo que una vez me fue dado con tanta generosidad.

Con amor y agradecimiento.
-Judi

Organizer

Judi Magda
Organizer
Santa Barbara, CA
  • Education
  • Donation protected

Your easy, powerful, and trusted home for help

  • Easy

    Donate quickly and easily

  • Powerful

    Send help right to the people and causes you care about

  • Trusted

    Your donation is protected by the GoFundMe Giving Guarantee