- G
- P
- F
Hola, mi nombre es Delis Marie Martínez, tengo 35 años y soy mamá a tiempo completo de mi hijo Jared Martínez Soler, un niño de cuatro añitos con la condición TBCK, tiene traqueostomía y ventilador. Mi esposo es Edwin Martínez Almodóvar. Somos una familia unida, luchadora y con mucha fe.
El 5 de octubre de 2025 llegamos a Puerto Rico, buscando estabilidad y un mejor ambiente para nuestro hijo. Nosotros como familia llegamos a Puerto Rico buscando una mejor vida. Donde vivíamos antes, la inflación estaba demasiado alta: la renta subió, los planes médicos subieron, todo estaba por las nubes. Cada mes era una lucha para poder cubrir los gastos más básicos y no dábamos abasto. Por eso tomamos la decisión de venir a Puerto Rico, con la esperanza de estabilidad y un mejor futuro para nuestro hijo.
Pero la realidad ha sido bien dura.
Desde entonces, hemos pasado por momentos muy difíciles. Jared estuvo 12 días en intensivo en Puerto Rico Women and Children’s Hospital en Bayamón. Gracias a Dios ya está con nosotros en la casa, pero la situación económica se nos ha hecho cuesta arriba.
Aún no hemos recibido ayudas como EBT, y aunque mi esposo sale todos los días a buscar trabajo, todavía no lo han llamado de ninguna parte. es algo frustrante A veces la vida se pone tan pesada que uno siente que ya no puede más. Mi esposo sale todos los días con la esperanza de conseguir trabajo, con ese deseo genuino de echar pa’lante y proveer para su familia, y aun así… nada. Le cierran puertas, no lo llaman, no le dan la oportunidad, y eso duele en el alma.
Verlo frustrado, ver cómo se desespera porque quiere trabajar y no puede, rompe el corazón. Y yo, como su esposa, también cargo esa impotencia… porque uno quiere estar bien, uno quiere estabilidad, pero cuando todo empieza a salir mal, cuando los gastos no paran y las ayudas no llegan, la mente se derrumba.
Hemos caído en depresión y ansiedad, no por falta de ganas, sino porque estamos luchando con todo lo que tenemos y aun así la vida se nos está haciendo cuesta arriba. Queremos lo mejor para nuestra familia, especialmente para nuestro hijo, pero a veces sentimos que estamos nadando contra la corriente.
No escribo esto para dar lástima, sino porque somos humanos, porque también sentimos, porque también nos cansamos… y porque duele ver a alguien que ama tanto, con tantas ganas de trabajar, sin que nadie le dé la oportunidad.
Yo no puedo trabajar porque soy mamá 24/7 debido a la condición de mi hijo. Lamentablemente, los gastos no se detienen: luz, agua, gasolina, comida y los cuidados que Jared necesita diariamente.
Muchos de los suplidos y medicamentos que él usa no los cubre el plan médico, como wipes, pads y otros artículos esenciales. Estamos sin ningún ingreso ahora mismo y ha sido demasiado fuerte.
Hoy recurro humildemente a ustedes, con el corazón en la mano, para pedir que, si está dentro de sus posibilidades, nos brinden una ayuda. Cualquier aportación, aunque sea 25 chavos, 50 chavos, un dólar… lo que sea, será una bendición enorme para nosotros. Cada granito de arena nos ayudará a seguir luchando por el bienestar de nuestro hijo y el pan de cada día.
De antemano, gracias por leer nuestra historia y por cualquier gesto de apoyo.
Que Dios les multiplique el doble todo lo que hagan por nosotros.






