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Mi nombre es Silvia, y me dirijo a ustedes con el corazón en la mano para compartirles la historia de mi hijo Hernán, un pequeño guerrero de 3 años que ha luchado por su vida desde el día en que nació.
Desde su nacimiento, Hernán presentó complicaciones de salud, pero fue entre los 5 y 6 meses de edad cuando nuestra vida cambió drásticamente al recibir el diagnóstico de epilepsia focal. Lamentablemente, las crisis constantes y la falta de un control efectivo han tenido consecuencias devastadoras, derivando en una parálisis cerebral.
Actualmente, su diagnóstico es epilepsia de difícil control, el estado de salud de Hernán es una montaña rusa; tenemos días buenos, pero también días muy difíciles donde las recaídas nos obligan a entrar y salir de hospitales. Lo más doloroso como madre es ver cómo, tras cada descontrol dr crisis, el poco avance que logramos con sus rehabilitaciones parece perderse, obligándonos a empezar de cero una y otra vez.
A pesar de que hemos buscado incansablemente ayuda en hospitales federales, la respuesta recurrente ha sido que "ya no hay nada más que hacer". Sin embargo, yo me rehúso a aceptar ese destino. He visto a Hernán tener meses de estabilidad donde logra sostenerse por sí mismo, lo que me da la certeza de que, con el apoyo adecuado, su calidad de vida puede mejorar.
Hoy, la falta de recursos económicos es nuestro mayor obstáculo. Hernán necesita urgentemente:
Estudios de especialidad y diagnóstico profundo para identificar el origen exacto de sus crisis.
Acceso a tratamientos de vanguardia como la terapia Cytotron y la estimulación del nervio vago, que ofrecen una esperanza real donde la medicina convencional se ha detenido.
Rehabilitación constante, incluyendo terapias de células madre (Criocel).
Adecuaciones básicas para su vida diaria, como una silla de ruedas adaptada y el acondicionamiento de nuestro hogar (baño especializado) para poder atenderlo dignamente ahora que sigue creciendo.
No busco resignación, busco una segunda oportunidad para mi hijo. Pido a Dios y a personas de buen corazón que se interesen en su historia y nos brinden las herramientas necesarias para que Hernán no solo sobreviva, sino que pueda desarrollarse.
Agradezco de antemano su tiempo, su empatía y cualquier apoyo que puedan brindarnos para que Hernán pueda seguir luchando por su recuperación.




