In April 2026, Maurillio—a devoted husband, father, grandfather, and a local roofer who built a life in Annapolis over 30 years—was suddenly detained by ICE on his way to work and deported. Beyond the crushing emotional blow of this sudden separation, his family has been thrust into an immediate financial crisis. Being the breadwinner, his daughter shares: "My dad is deeply missed... He was the main provider and his sole purpose was to provide for his family."
Left behind is his wife, Maritza, who has stepped into the workforce taking part-time hotel cleaning jobs. She is fighting to keep life stable for their 16-year-old son in high school, their 21-year-old daughter studying at community college, and their three beloved dogs, one of which is diabetic. Maurillio also left behind a son-in-law and three grandchildren ages 7, 9, and 14 years, who were left without a mother when Maurillio’s eldest daughter was deported just a month prior.
We are asking our community to rally around this deeply integrated Annapolis family to support them in paying utility bills, groceries, and rent. The family has had to come to terms with being without Maurillio and the possibility of never seeing him again, while also navigating the financial aspects of their new situation. Any donation, large or small, would be a tremendous relief for this family during this unimaginably difficult transition.
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En abril de 2026, Maurillio, padre devoto, abuelo querido, y trabajador que construyó una vida en Annapolis durante 30 años, fue deportado inesperadamente por ICE en camino al trabajo. Más allá del trauma emocional de esta separación, su familia ha sido sumida en una crisis financiera. Siendo el proveedor principal, su hija comparte: “Extrañamos profundamente a mi papá... Él era el principal proveedor y su único propósito era mantener a su familia.”
Dejó a su esposa Maritza, que ha respondido tomando cualquier trabajo, incluso limpiando hoteles. Está luchando por mantener una vida estable para su hijo de 16 años que está en la preparatoria, su hija de 21 años que está estudiando en el colegio, y también sus tres perritos, uno que es diabético y no tiene insulina. Maurillio también dejó un yerno y tres nietos de 7, 9, y 14 años que se quedaron sin mamá cuando la hija mayor de Maurillio fue deportada apenas un mes antes.
Estamos pidiendo a nuestra comunidad que se una en torno a esta familia profundamente integrada para apoyarlos en pagar recibos de luz, despensa, y renta. La familia ha tenido que conformarse con estar sin Maurillio y con la posibilidad de no verlo jamás, y aparte navegar el aspecto financiero de su nueva situación. Cualquier donación, grande o pequeña, sería un tremendo alivio para esta familia durante esta transición imaginablemente dolorosa.
Organizer and beneficiary
Yuli Guzman
Beneficiary

