Dear friends and family and community
My name is Erica, and I’m creating this fundraiser in honor of my brother, Pablo Ortega. On May 4th, our family faced the heartbreaking moment of disconnecting him from life support. But in our hearts, we know his true passing happened on April 29th, early in the morning, when he suffered a heart attack in his sleep. My mom rushed him to the hospital with hope — the kind of hope only a parent can hold — but things happened so fast, and we were left with decisions no family ever wants to make.
At the same time, we are also dealing with the heavy reality of my father’s cancer. Our family has been trying to stay strong, but the weight of everything has been overwhelming. The pain of losing Pablo is something we feel deeply every single day.
Pablo wasn’t just my brother — he was my son in many ways, because I helped raise him. He was my everything. Diagnosed with Hunter Syndrome at just 4 years old, he faced challenges most people never see, yet he lived with so much joy, independence, and light. He made a huge impact on all of us.
Even with his condition, Pablo loved doing things on his own. Every morning he would get up, fold his blankets, brush his teeth, and get ready for the day. He was funny, stubborn in the sweetest way, and always full of life. If he woke up hungry and didn’t see us up yet, he’d make himself chicken nuggets or pizza rolls — his favorites. You’d always find him with his headphones on, listening to Christian music. He adored God and praised Him every day, right up to his last.
We always knew his life might be shorter, but God blessed us with six more years than expected. Pablo lived to be 21 — a miracle, a blessing, and the sunshine of our home. We wanted him longer, but God had his plan.
Our hearts are broken, and we miss him deeply. Pablo will never be forgotten. He was our little angel, our joy, our blessing.
We are asking for support during this difficult time — for funeral expenses, medical costs, and to help our family stay afloat as we navigate grief and my father’s ongoing cancer treatment. Any donation, no matter the amount, or even sharing this page, means more to us than words can express.
Thank you for reading Pablo’s story and for keeping our family in your prayers.
amigos y familiares y comunidad
Mi nombre es Erica y estoy creando esta recaudación de fondos en honor a mi hermano, Pablo Ortega. El 4 de mayo nuestra familia tuvo que enfrentar el momento más doloroso: desconectarlo de los aparatos que lo mantenían con vida. Pero en nuestros corazones, sentimos que su verdadera partida fue el 29 de abril, muy temprano por la mañana, cuando sufrió un infarto mientras dormía. Mi mamá lo llevó al hospital con toda la esperanza del mundo — esa esperanza que solo una madre puede tener — pero todo pasó tan rápido que nos dejó con decisiones que ninguna familia debería vivir.
Al mismo tiempo, estamos enfrentando la dura realidad del cáncer de mi papá. Hemos tratado de mantenernos fuertes, pero la carga emocional y económica ha sido muy pesada. El dolor de perder a Pablo es algo que sentimos todos los días.
Pablo no era solo mi hermano; en muchos sentidos también fue como mi hijo, porque yo lo ayudé a criarlo. Él era mi todo. Fue diagnosticado con Síndrome de Hunter a los 4 años, y aun con todos los retos que eso implicaba, vivió con una alegría, independencia y luz que marcó a todos los que lo conocieron.
A Pablo le encantaba hacer sus cosas solo. Todas las mañanas se levantaba, doblaba sus cobijas, se cepillaba los dientes y se preparaba para el día. Era gracioso, terco de la manera más tierna, y siempre lleno de vida. Si despertaba con hambre y no nos veía levantados, él mismo se hacía sus chicken nuggets o pizza rolls — sus favoritos. Siempre lo veías con sus audífonos puestos, escuchando música cristiana. Mi hermano amaba a Dios y lo alabó hasta su último día.
Siempre supimos que su vida podía ser más corta, pero Dios nos lo prestó seis años más de lo esperado. Pablo llegó a los 21 años — un milagro, una bendición, y la luz de nuestra casa. Lo queríamos por más tiempo, pero Dios ya tenía su plan.
Nuestros corazones están rotos y lo extrañamos profundamente. Pablo nunca será olvidado. Fue nuestro angelito, nuestra alegría, nuestra bendición.
Estamos pidiendo apoyo en este momento tan difícil — para los gastos funerarios, los costos médicos y para ayudar a nuestra familia a mantenerse a flote mientras enfrentamos el duelo y el tratamiento de cáncer de mi papá. Cualquier donación, por pequeña que sea, o incluso compartir esta página, significa más de lo que podemos expresar.
Gracias por leer la historia de Pablo y por mantener a nuestra familia en sus oraciones.






