Este sueño no apareció ayer.
Desde niño imaginaba la tierra — amplia, viva, real.
Un huerto que creciera año tras año. Un jardín que alimentara. Abejas. Animales. Una casa construida poco a poco, con mis propias manos.
Mis planes cambiaron decenas, quizá cientos de veces.
Redibujé esquemas, recalculé superficies, moví construcciones, replanteé cultivos. Incluso en la secundaria aprendí por mi cuenta a usar Word y Excel para poder organizar mis proyectos y hacer cálculos. En ese momento parecía un juego. Hoy entiendo que era el comienzo.
Con el paso del tiempo la idea no desapareció. Se volvió más clara.
Elegí la profesión de economista. Me permite tener ingresos estables, pero casi exclusivamente dentro de selvas de concreto. Y lo más pesado no es el esfuerzo de ahorrar, sino que los años pasan lejos de aquello que realmente me hace sentir vivo.
Entiendo que desde fuera esto puede parecer un capricho.
Pero es difícil transmitir con palabras todo lo que siento por la naturaleza y por esta idea. No es romanticismo de fin de semana. Es la sensación de estar en mi lugar.
Hoy tengo un plan detallado de un proyecto agrícola de casi 4 hectáreas.
Con distribución de cultivos, zonificación y desarrollo por etapas. Es un proyecto que puede realizarse de manera gradual y consciente.
El primer paso es la compra del terreno.
La meta aproximada es de 1,000,000 MXN.
No cuento con este apoyo.
Sé que hay muchas personas en el mundo que necesitan ayuda mucho más que yo.
Por eso no estoy pidiendo nada.
Pero si mi historia te conmovió, si la idea de una vida en la tierra resuena contigo, estaré profundamente agradecido por cada peso que decidas aportar.
De cualquier forma, seguiré avanzando hacia esta meta.
Simplemente, tal vez juntos el camino sea un poco más corto.
Y eso ya significa mucho.
Muchas gracias por su atención :)


