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Hoy nuestra familia está viviendo una pesadilla que jamás imaginamos.
El 5 de abril de 2026, en la madrugada, mi esposo fue víctima de un accidente automovilístico devastador en la autopista, provocado por una persona que conducía en estado de ebriedad. En cuestión de segundos, nuestra vida cambió por completo.
Mi esposo sufrió lesiones extremadamente graves: daño cerebral y fracturas en la columna cervical (C2 y C3). Actualmente se encuentra en estado delicado, luchando por su recuperación, mientras nosotros enfrentamos un futuro lleno de incertidumbre.
Él es un hombre trabajador, amoroso y dedicado completamente a su familia. Es padre de tres niños que lo necesitan, especialmente una de nuestras hijas que tiene autismo y requiere cuidados constantes y atención especial. Él siempre ha sido nuestro sostén, quien con esfuerzo y amor ha sacado adelante nuestro hogar.
Nunca pensamos tener que pedir ayuda. Siempre hemos sido una familia que lucha y trabaja para salir adelante por sí sola. Pero hoy, la realidad nos ha sobrepasado.
Nos enfrentamos a gastos médicos enormes, terapias, y la necesidad de cubrir lo básico mientras él no puede trabajar. La carga emocional y económica es inmensa, y necesitamos apoyo para poder seguir adelante.
Con el corazón en la mano, les pedimos su ayuda. Cualquier donación, por pequeña que sea, significa esperanza para nuestra familia en este momento tan difícil.
Si no puedes donar, te pedimos que compartas nuestra historia. Eso también nos ayuda más de lo que imaginas.
Gracias por sus oraciones, su apoyo y por no dejarnos solos en este momento tan doloroso. Hoy más que nunca, necesitamos de la solidaridad y el corazón de las personas.






