Me llamó Dani,ll 15 de julio de 2024, la vida de mi padre y la mía cambió para siempre.
Ingresó en el hospital por una pancreatitis leve que en pocos días estaba controlada, pero durante su estancia sufrió una reacción muy grave tras la administración accidental de metamizol,es alérgico y ya constaba en su historial,Esto provocó una parada cardiorrespiratoria y, como consecuencia, un daño cerebral adquirido.
Hoy mi padre vive con grandes limitaciones físicas y no puede hablar, pero sigue siendo él: consciente, luchador y con ganas de vivir.
Siempre hemos tenido una relación muy especial. Además de padre e hijo, es mi compañero de vida.
Después de meses ingresado, iba a ser trasladado a una unidad de neurorehabilitación, una oportunidad clave para su recuperación. Sin embargo, ese mismo día presentó fiebre y no se pudo realizar el traslado. Permaneció más tiempo en el hospital, perdió esa plaza y finalmente fue derivado a una residencia, sin acceso a la rehabilitación que necesitaba (logopedia, fisioterapia, estimulación…).
A día de hoy hay mucha gente apoyándome, pero la lucha diaria está recayendo en mí, intentando darle la mejor calidad de vida posible y sin rendirme.
Toda la rehabilitación que está haciendo está siendo pagada de nuestro propio bolsillo.
Aun así, ha conseguido avances muy importantes: respira por sí mismo, ha vuelto a comer por la boca de forma terapéutica (aunque sigue alimentándose por peg) y entiende lo que le decimos.
Ahora necesitamos ayuda para poder seguir con sus terapias y para adquirir un comunicador visual (Irisbond) que le permita volver a comunicarse.
Cualquier ayuda, por pequeña que sea, puede marcar una gran diferencia.
Y compartir esta historia también es ayudarnos. En mi Instagram @luchandopormilsonrisasdemipapa podréis ver más información.
Gracias de corazón


