Nunca imaginé tener que pedir ayuda de esta manera. Me cuesta muchísimo hacerlo, pero hoy lo hago por Lorenzo: mi perro, mi compañero, mi familia.
Hace solo unos días viajamos a California para pasar Navidad con mi familia. El mismo día que llegamos, Lorenzo comenzó a tener convulsiones y tuvo que ser atendido de emergencia. Verlo así ha sido de las peores situaciones que la vida me ha puesto.
Desde ese momento, Lorenzo no ha vuelto a ser el mismo. El medicamento que le administraron para intentar controlar las convulsiones le provocó una reacción alérgica muy fuerte, y hasta hoy los médicos no han logrado estabilizarlo por completo. Han sido días de angustia, noches sin dormir, miedo constante y decisiones muy difíciles.
Lorenzo tiene seguro médico veterinario, pero el límite anual de cobertura está a punto de agotarse tras solo cuatro días de esta emergencia. Los gastos se han acumulado rápidamente: hospitalización, exámenes, medicamentos, especialistas, deducibles y pagos que ya he tenido que asumir por mi cuenta. Y aun así, Lorenzo sigue sin estar bien.
Todavía necesita más estudios para entender qué causó las convulsiones, cómo tratarlas y qué medicamentos pueden ayudarlo sin ponerlo en riesgo. Además, necesitamos estabilizarlo lo suficiente para que pueda regresar de forma segura desde California a Miami y continuar allí con su tratamiento.
Hoy pido ayuda porque los gastos se han vuelto inmanejables, y lo único que quiero es darle a Lorenzo la oportunidad de salir adelante. Cualquier aporte, por pequeño que sea, nos acerca a seguir luchando por su vida. Si no puedes donar, compartir esta campaña también significa muchísimo para nosotros.
Gracias por leer, por acompañarnos y por ayudarnos a no sentirnos solos en este momento tan difícil.
Con todo mi corazón,
Natalia

