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POR LA SONRISA DE FABIAN
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Un Respiro para Fabian Daniel: ¡Ayudemos a que Siga esté sonriendo y jugando!
Hola, soy Maria Elena y quiero compartirte la historia de un niño guerrero que merece una vida mejor. Fabian Daniel, de apenas 9 años, vive en El Tigre, Estado Anzoátegui, Venezuela, y desde su nacimiento ha tenido que luchar más que cualquier otro niño.
Fabian tiene Síndrome de Goldenhar, una condición congénita que le ha traído múltiples desafíos en su salud. A pesar de todo, es un niño lleno de vida y sueños. Su mayor pasión es el fútbol, sueña con correr tras el balón y jugar con sus amigos, pero lamentablemente su salud se lo ha impedido.
Su diagnóstico médico es complejo: padece de una sinusopatía inflamatoria severa, con engrosamiento de la mucosa de los senos paranasales, desviación del tabique nasal, hipertrofia de cornetes inferiores y crecimiento excesivo del tejido adenoideo. Todo esto hace que Fabian no pueda respirar bien, sufra dolores constantes y tenga infecciones frecuentes.
Además, Fabian necesita la corrección urgente de quistes dermoides a nivel del ojo derecho, una condición que, de no ser tratada a tiempo, puede generar complicaciones visuales severas, riesgo de infecciones, deformidades faciales y afectar gravemente su calidad de vida y desarrollo físico. Es fundamental intervenir a tiempo para evitar problemas de visión irreversibles y mejorar su salud integral.
Ya ha sido sometido a dos cirugías previas, y lamentablemente necesita una tercera operación correctiva en Caracas, para finalmente poder respirar mejor, descansar tranquilo y recuperar calidad de vida. Esta intervención también contempla la corrección de los quistes a nivel ocular.
Tu donación puede cambiar su vida. Cada pequeño aporte suma para lograr el objetivo: que Fabian vuelva a respirar con normalidad, disfrutar de su mayor pasión: el fútbol ⚽, y recuperar su salud ocular para crecer sin limitaciones.
Ayúdanos a que Fabian vuelva , a ver bien, a correr, a soñar y a vivir sin dolor. Si no puedes donar, comparte su historia. Entre todos podemos darle la infancia feliz que tanto merece.
¡Gracias de corazón!





