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Edén Jesús es un testimonio viviente de que la fe mueve montañas. Contra todo pronóstico médico, sobrevivió desde la semana 25 hasta la 31 de gestación con la fuente rota. Aunque la ciencia advertía un desenlace difícil y un alto riesgo de sepsis neonatal al nacer por cesárea, Dios tenía otro plan.
Edén nació luchando. A pesar de la inmadurez de sus pulmones y de haber nacido en condiciones críticas, hoy lleva 11 días estable en la UCI del Hospital General Monte Sinaí en Guayaquil, Ecuador, sostenido por la oración y la asistencia médica. Los médicos, que esperaban una infección severa, se sorprenden hoy al ver que Edén no presenta signos de sepsis. Sus manos han sido cubiertas por la bendición, y hoy su batalla continúa en una incubadora.
Aunque Edén se encuentra en un hospital con excelentes profesionales, el centro no cuenta con los insumos básicos necesarios para su tratamiento diario. Esto pone la responsabilidad de su supervivencia directamente sobre sus jóvenes padres, quienes deben proveer cada medicamento y equipo para mantener su estabilidad.
Cada día es una inversión de fe y recursos. El costo diario oscila entre $70 y $80 dólares, destinados a:
- Nutrición vital: Aminoácidos al 10%, lípidos y vitaminas esenciales.
- Soporte de vida: Dopamina, epinefrina y gluconato de calcio.
- Equipos médicos: Sistemas de infusión continua (Santronic/Mindray) y líneas de extensión que deben ser reemplazados diariamente para evitar infecciones.
Llevamos 8 semanas de una batalla incansable: 6 semanas dentro del vientre y 2 en cuidados intensivos. Los médicos nos indican que las próximas 3 semanas son críticas. Si logramos mantener la provisión constante de sus medicamentos e insumos durante este tiempo, Edén alcanzará un nivel de madurez que le brindará un pronóstico de vida mucho más seguro.
Los ingresos de su familia y el apoyo de seres queridos han permitido llegar hasta aquí, pero el camino que resta requiere de una comunidad solidaria.
Te pedimos que te unas a esta misión de vida. Tu donación, por pequeña que sea, representa un día más de oxígeno, nutrición y esperanza para Edén. Si no puedes donar, te pedimos que compartas su historia; quizás tu mensaje llegue al corazón de alguien que pueda ayudar.
"Para los hombres es imposible, pero para Dios todo es posible."
Gracias por ayudar a que Edén Jesús regrese pronto a los brazos de sus padres. ¡Dios te bendiga!
Isabel Rosales, prima de Jesús Viloria, papá de Edén Jesús Viloria Llerena

