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Hola mi nombre es Karen, soy la mamá de Noah (6 años) e Ethan (5años)
Siempre soñé con ser mamá y cuando quedé en embarazo fue la sensación más hermosa del mundo, aunque el parto no lo fue, debido a que me tuvieron que inducir a las 40 semanas y 2 días.
En el proceso, los médicos se dan cuenta que mi cuerpo no puede hacer su trabajo por si solo, la inducción al parto provocó alarma por la situación y riesgo de salud de mi Noah.
Tras 48 horas de complicaciones, Noah nace tras una cesárea de emergencia, y es internado en la Unidad de Cuidados Intensivos, ya que tuvo contacto con un bacteria y sus pulmones se llenaron de excremento y meconio.
Mi bebé con tan solo horas de nacido tuvieron que entubarlo. Ese proceso duró 20 días que se convirtieron en una eternidad. El hospital se convirtió en mi casa, no habían duchas, ni lugar para dormir. Tenía que ingeniármelas con tal de no alejarme ni un minuto de él.
Para la gloria de Dios, él se recuperó y finalmente le pudieron dar de alta a casa. A raíz de esa delicada situación, y a causa, de los antibióticos, esteroides y demás cócteles de medicina que recibió siendo tan pequeño no le hicieron bien, y desde los seis meses de nacido, cuando comenzó a gatear empezó a sufrir de unas placas rojas en sus rodillas y pies, que picaban mucho y se convertían en heridas abiertas que dolían mucho.
Los doctores me indicaron al momento que era una dermatitis atómica, y supuestamente, que a medida que el niño creciera iba a ir mejorando. Pero por el contrario, empezó a empeorar. A tal punto, que esas plaquitas rojas se fue regando por todo su cuerpo e inclusive su cara.
Junto con mi esposo decidimos que me dedicara a su cuidado tiempo completo en lo que encontrábamos un tratamiento que pudiera sanarlo, no podía dejarlo en guardería e irme a trabajar, ya que sus heridas requerían suficiente atención.
Durante este tiempo de espera llegó nuestro segundo hijo Ethan quien a los 18 meses de nacido fue diagnosticado dentro del espectro autista. Por tal razón, necesita muchas terapias y atención especializada.
Allí fue cuando me di cuenta que mi tiempo de espera para retomar mi vida como mujer sería más largo de lo que esperaba. Ahora era el instante, que me tocaba ser solo MAMÁ. MIS HIJOS ME NECESITABAN MAS QUE NUNCA .
En ese entonces, Noah tenia tres años y Ethan con solo 18 meses de nacido. Mi vida se había convertido de estar de cita médica en cita médica tanto para el uno como para el otro.
Los parques, las ida a las playas, el jugar bajo el sol, disfrutar de aventuras se convirtieron en citas con alergistas, dermatólogos, homeópatas, doctores holísticos, neurólogos, genetistas, terapeutas, exámenes de sangre, exámenes de alergias, de sensibilidades alimentarias, exámenes de genética y miles más.
Cómo dice un libro que leí: me cambiaron el libreto completo de mi vida. Todo aquel que es padre, especialmente, las madres entenderán lo mucho que duelen los hijos y más cuando los ves sufrir.
A pesar de todas las adversidades, seguimos en la lucha por la salud de nuestros hijos, a pesar de ir a tantos doctores, especialistas, de probar mil cremas, medicamentos, de todo los alimentos que le han quitado, seguimos buscando una cura para su bienestar.
Noah, recientemente, ha estado probando un medicamento denominado Dupixent, que es una inyección al mes, la cual han hecho uso de muestras médicas porque su costo es caro y el seguro no lo ha cubierto.
A pesar de ello, tampoco hay mejoría. Él ya se hace más grande, y con sus seis años, se está empezando a confrontar y cuestionar porque Dios lo hizo de esa forma, porque se ve cómo se, y se cuestiona porque le tocó a él.
Duele, duele mucho en el alma y el corazón ver a tu hijo sufrir, no solo por el eczema severo que sufre en a su cuerpo, provocándole picazón constante, heridas abiertas, sangrado, no poder dormir, no poder jugar en el sol, la piscina, el mar, comer lo que el quisiera sin riesgo de ahogarse por anafilaxis, como los demás niños.
Sino también, por su parte psicológica, que ahora siendo más grande y consciente se está viendo afectada, tanto por él mismo cómo se ve, cómo los comentarios y miradas de otros niños y adultos.
Creo que toda mamá hace hasta lo imposible por ver a sus hijos bien, sanos y saludables. Por ello, es que hoy me decidí a pedir ayuda porque ya he usado todos los recursos que he podido y seguimos en el mismo punto y me estoy volviendo loca de ver a mi hijo sufrir.
He estado investigando otros especialistas que dicen poder ayudarnos, nutricionistas especializados en el tema, epigenetica, terapias de luz, entre otros; pero no toman ningún tipo de seguro médico y como bien les conté anteriormente yo no he podido volver a trabajar en vista de las terapias de Ethan y el cuidado de Noah.
Dependemos de un solo ingreso que es el de mi esposo y nos da para lo esencial pero no para buscar esa ayuda adicional que tanto necesitamos para seguir en la búsqueda de la sanidad o al menos mejoría en la salud mental y física de Noah. Ya que los costos de estos especialistas más lo que le cuidado de su piel requiere en implementos como cremas, aceites, etc. son altos.
Creo en un Dios que todo lo puede, pero él nos manda a ser diligentes y NUNCA ME CANSARÉ DE SEGUIR TOCANDO PUERTAS HASTA ENCONTRAR ALGO QUE LE DE UNA MEJOR CALIDAD DE VIDA A MIS HIJOS.
De antemano, gracias por tu ayuda. Ayúdanos para que más nos puedan ayudar.
No solo económicamente sino también si tienen conocimiento de especialistas en el tema.
Un abrazo, Dios los bendiga.

