- I
- E
- J
Mi nombre es Jaime, y hoy les escribo con el corazón en la mano porque necesitamos su ayuda para darle a mi amigo Carlos una vida sin dolor constante.
Hace unos meses, Carlos empezó a sentir un dolor cada vez más fuerte en la zona genital. Al principio pensó que era algo pasajero, quizás una irritación o una infección. Pero el dolor no cedía. El prepucio se había retraído y ya no podía volver a su posición normal. Los médicos lo diagnosticaron rápidamente: parafimosis.
Para quienes no lo conocen, la parafimosis es una emergencia urológica en la que el prepucio queda atrapado detrás de la cabeza del pene, impidiendo el flujo normal de sangre. Si no se corrige a tiempo, puede causar hinchazón intensa, mucho dolor e incluso daño permanente en los tejidos. En el caso de [Nombre], los intentos de reducción manual en urgencias no funcionaron del todo, y los especialistas nos han dicho claro: la solución definitiva es una cirugía correctiva (generalmente una circuncisión o plastia del prepucio) para evitar que esto vuelva a ocurrir y para eliminar el riesgo de complicaciones graves.
Carlos tiene40. Es una persona trabajadora padre de familia, alguien lleno de sueños. Trabaja todos los días, cuida de su hija pequeña. Pero desde que empezó esto, el dolor le quita el sueño, le dificulta caminar, sentarse o incluso ir al baño sin sufrir. Ha perdido peso por el estrés y la falta de apetito. Ya no disfruta las cosas simples.
Hemos consultado con urólogos y la operación es necesaria y urgente. El costo aproximado en nuestra ciudad 45,000 pesos mexicanos entre 2600 y 2700 dólares, incluyendo honorarios médicos, anestesia, uso de quirófano y controles posteriores. Lamentablemente, no cuenta con seguro privado, el sistema público tiene lista de espera muy larga es considerado procedimiento “electivo” aunque es necesario.
No queremos que Carlos siga sufriendo. Queremos que pueda volver a vivir sin vergüenza, sin dolor, sin miedo a que esto empeore. Queremos devolverle su calidad de vida, su confianza y su alegría.
Por eso creamos esta campaña. Cualquier aporte, por pequeño que sea, nos acerca a la meta. Si no puedes donar, compártela con alguien que sí pueda. Cada mensaje, cada like, cada reenvío cuenta muchísimo.
De parte de toda la familia, gracias infinitas por leernos, por empatizar y por cualquier gesto de apoyo. Carlos y nosotros nunca olvidaremos esta solidaridad.

