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Hola, soy Gabriela, mamá de Abril.
Abril tiene 27 años, una inteligencia aguda y una sonrisa contagiosa. Desde hace ocho años vive con una "enfermedad rara"; el síntoma que ha trastocado su vida por completo es el dolor extremo.
Un dolor intensísimo en su sistema gastrointestinal que aparece con cualquier movimiento: si come, dolor; si no come, también dolor. Si ríe, si llora, con un susto, al despertar, con una gripa o un cambio hormonal... todo detona un episodio intolerable.
Un futuro en pausa
Abril iniciaba sus estudios universitarios en biología molecular. Tenía la aspiración de contribuir a la sociedad desde la investigación y empezar a trabajar para ayudar en nuestro hogar, ya que su hermana menor tiene autismo profundo.
Sin embargo, el dolor la obligó a poner en pausa sus estudios y su vida. Actualmente pasa gran parte del tiempo en cama, sin poder salir de casa.
Ocho años, veinte hospitalizaciones y un enigma médico
En este largo camino, los médicos han identificado diagnósticos parciales:
- Discinesia del esófago: Su esófago no tiene movimiento natural.
- Endometriosis de peritoneo pélvico: Insuficiente para explicar las manifestaciones clínicas.
- Epilepsia frontal bilateral: Focos epilépticos que provocan disautonomía y hacen que su cerebro interprete erróneamente los movimientos naturales del cuerpo como dolor extremo.
- Disautonomía: Una falla en su sistema nervioso que causa espasmos, hipo, acidez exacerbada, movimiento atípico del intestino y alteraciones en el ritmo cardíaco y la presión arterial.
A pesar de seguir tratamientos para esto, la mejoría no llega. Estamos ante un enigma médico y el siguiente paso crucial es realizar estudios de alta especialidad para encontrar el diagnóstico base.
Llegó el límite de los recursos
Durante estos ocho años he agotado ahorros, solicitado préstamos, vendido bienes y recibido el apoyo incondicional de amigos y familiares. Además, tengo otra hija, tiene autismo y requiere atención constante.
Soy el único sustento de la familia y, aunque necesito seguir trabajando —entre otras responsabilidades, dirijo un centro educativo para personas con diversidad neurológica—, en la condición actual debo invertir gran parte del día en el cuidado de Abril.
Hoy, los recursos ya no son suficientes y este es un momento decisivo. Por eso comparto el reto que enfrenta nuestra familia, con la esperanza de construir una comunidad de apoyo más extensa.
¿En qué se usarán los fondos?
Todo el dinero recaudado será administrados por mí (su mamá) y se destinará a:
1. Estudios médicos de alta especialidad para encontrar la raíz del problema.
2. Atención médica continua con especialistas.
3. Medicamentos diarios para mantener estable su condición.
Queremos que Abril recupere su bienestar: que pueda caminar por sí sola, leer un libro y, como ella misma dice, “tal vez, comer un sándwich otra vez”.
¿Cómo puedes ayudarnos?
- Donando: Cualquier cantidad, por pequeña que parezca, nos acerca al diagnóstico correcto.
- Compartiendo: Por favor comparte este enlace con tus amigos, familiares y grupos de WhatsApp o redes sociales. Cada difusión cuenta.
Que tu mirada haya llegado hasta este punto nos recuerda que no estamos solas y hace crecer nuestra esperanza.
Desde el lugar más profundo del corazón, GRACIAS.

