- V
- A
Hola, mi nombre es Elizabet Rosales. Soy jubilada de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Los Andes, donde trabajé durante muchos años en el Decanato de Ciencias como secretaria. Mérida ha sido mi hogar toda la vida, y siempre he tratado de servir con dedicación, cariño y responsabilidad a quienes me rodean.
Hoy me encuentro atravesando una situación difícil. Tengo cataratas en ambos ojos, una condición que ha ido progresando rápidamente y que ya afecta mi vida diaria: leer, moverme con seguridad, reconocer rostros, realizar tareas sencillas… todo se ha vuelto un reto. Los médicos me han indicado que debo operarme cuanto antes, para evitar que la pérdida de visión avance aún más. La operación de ambos ojos tiene un costo de 4.000$ aproximadamente mas gastos pre y post-operatorios. También me encuentro buscando operativos que son menos costosos pero los listados son largos así mismo los tiempos de espera y los médicos me han advertido de la necesidad de hacer la operación lo antes posible.
Lamentablemente, debido a la situación económica y social que vivimos en Venezuela, no tengo los recursos para cubrir la cirugía, ni los gastos médicos previos y posteriores que requiere este procedimiento. Como jubilada, mis ingresos no alcanzan para enfrentar un tratamiento de este tipo, y por eso recurro con humildad a la solidaridad de quienes me conocen y de quienes, aun sin conocerme, desean tender una mano.
¿Por qué pido ayuda?
Porque quiero recuperar mi independencia, mi tranquilidad y mi calidad de vida. Me considero aun muy joven y con energías para ayudar a otros también, pero necesito volver a ver con claridad, caminar con seguridad, leer y disfrutar de mis días sin la preocupación constante de perder la vista por completo.
Cada aporte, por pequeño que parezca, me acerca un paso más a la operación que necesito. Su ayuda no solo me permitirá costear el procedimiento, sino también los exámenes, medicamentos y cuidados posteriores.
Gracias por leerme
A quienes puedan colaborar, desde el corazón les doy las gracias. Y a quienes no puedan hacerlo, pero compartan mi historia, también les agradezco profundamente. La solidaridad es un acto poderoso, las manos que dan también reciben y hoy confío con fe que gracias a muchas manos podré recuperar algo tan esencial como la visión.
Que Dios retribuya tu ayuda, con cariño.
Elizabet Rosales


