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Lamentablemente uno nunca sabe cuándo va hacer la última vez que miremos a nuestros seres queridos. Mi mamá, Maricela Vieyra González, fue una persona que siempre fue sonriente y le encantaba hacer muchas amistades. Siempre riéndose y tan positiva. Nunca se imaginó y yo nunca me imaginé que su vida fuera cortada tan repente. Tenia muchas ganas de vivir y era la mejor madre del mundo. Me duele mucho que ya no esté conmigo. Ya que ella era todo lo que yo tenía en esta vida. Mi razón de salir adelante. Pero en estos momentos no entiendo y no quiero entender que ya no la voy a volver a ver. Me cuesta trabajo poder entender que haré con todo este dolor. En estos momentos estoy tratando de cumplirle sus últimos deseos y uno nunca se prepara para estos momentos. Espero poder contar con la ayuda de todos para poder darle una apropiada despida. Ya que ella no se merecía lo que le sucedió. Muchas gracias por el apoyo que estado recibiendo de todos en estos momentos. Se los agradezco de todo corazón.


