El sábado 14 de febrero, mientras regresaba a casa después del trabajo, papito, como todos le conocían perdió la vida en un trágico accidente automovilístico. Fue algo completamente inesperado que ha dejado a nuestra familia con el corazón roto.
A sus 56 años, todavía tenía sueños, planes y una vida por delante. Jamás imaginamos que ese trayecto a casa sería el último.
Hoy enfrentamos no solo el dolor profundo de su partida, sino también los gastos inesperados que vienen con una pérdida tan repentina: servicios funerarios y trámites legales.
Con humildad pedimos su apoyo. Cualquier contribución, grande o pequeña, será una bendición y nos ayudará a darle la despedida digna que merece y a aliviar la carga financiera en medio de este duelo.
Si no puede donar, le pedimos que comparta esta campaña y nos acompañe en oración.
Gracias por su amor, apoyo y solidaridad en este momento tan difícil.

