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El Manto de la Virgen de los Dolores no es solo una pieza textil: es un símbolo vivo de nuestra fe y de la memoria colectiva de nuestro pueblo. Fue confeccionado hace décadas por manos devotas que, puntada a puntada, quisieron honrar a la Virgen con un trabajo que uniera belleza, tradición y gratitud. Desde entonces, este manto ha acompañado cada procesión, cada Viernes Santo, cada oración silenciosa que tantos han depositado a sus pies.
A lo largo de los años, el tiempo ha dejado su huella. El tejido se ha debilitado, los bordados han perdido brillo y algunas zonas requieren una intervención profesional urgente para evitar un deterioro irreversible. Hemos llamado a todas las puertas: instituciones, talleres especializados, entidades culturales… pero aún no hemos conseguido reunir los fondos necesarios para garantizar una restauración a la altura de su valor histórico y espiritual.
Por eso hoy acudimos a ti. Cada aportación, por pequeña que sea, es un gesto que ayuda a conservar una parte esencial de nuestra identidad. Restaurar el Manto no es solo reparar una pieza antigua: es proteger nuestra historia, nuestra devoción y el legado que queremos transmitir a quienes vendrán después.
Gracias por tu generosidad y por mantener viva esta tradición que nos une.


