My name is Karen, and I am the mother of 20-year-old Jackeline.
On March 24, 2026, I took my daughter to what we thought would be a routine ICE check-in in Charlotte, an appointment we had attended every year since 2019 without any issues. That day changed our lives.
After I finished my appointment, I was told to go home without my daughter. I waited outside for hours, not knowing where she was or what was happening. Later, ICE told me they were holding her to check her record. My daughter has no criminal record. She works as a pharmacy assistant, pays taxes, and has approved Special Immigrant Juvenile Status (SIJS).
The next day, she was transferred to Stewart Detention Center in Georgia, without any explanation. For weeks, I fought to bring my daughter home. I had to find and pay for legal support while she was detained in very difficult conditions. She was finally released after a habeas corpus petition.
Now, my daughter is home, but she is not completely free. She is being monitored by ICE, wearing an ankle monitor, and having to comply with a complicated check-in appointment schedule, which has made it hard for her to go back to work.
This has been incredibly hard on our family. Without her income and with mounting legal expenses, we are struggling to stay afloat.
I am asking for your help to cover legal fees as we continue fighting my daughter’s case.
Your support means a lot to us. Thank you for standing with my family.
------
Mi nombre es Karen, y soy la madre de Jackeline Duran, de 20 años.
El 24 de marzo de 2026 llevé a mi hija a lo que pensábamos sería una cita rutinaria con ICE en Charlotte—una cita a la que habíamos asistido cada año desde 2019 sin ningún problema. Ese día cambió nuestras vidas.
Después de terminar mi cita, me dijeron que me fuera a casa sin mi hija. Esperé afuera por horas, sin saber dónde estaba ni qué estaba pasando. Más tarde, ICE me dijo que la estaban reteniendo para revisar su récord. Mi hija no tiene antecedentes penales. Trabaja como asistente de farmacia, paga impuestos y tiene aprobado el Estatus Especial de Inmigrante Juvenil (SIJS).
Al día siguiente, fue trasladada al centro de detención Stewart en Georgia, sin ninguna explicación. Durante semanas luché para traer a mi hija de regreso a casa. Tuve que conseguir y pagar apoyo legal mientras ella estaba detenida en condiciones muy difíciles. Finalmente fue liberada solo después de que el equipo legal hiciera una petición de habeas corpus.
Ahora mi hija está en casa, pero no es completamente libre. Está siendo monitoreada por ICE, con un grillete electrónico, y tiene que cumplir con un complicado calendario de citas, lo que ha dificultado que pueda regresar a trabajar.
Esto ha sido increíblemente difícil para nuestra familia. Sin su ingreso y con los gastos legales acumulándose, estamos luchando para mantenernos a flote.
Les pido su apoyo para cubrir los gastos legales mientras seguimos luchando el caso de mi hija. Cualquier ayuda significa muchísimo para nosotros. Gracias por estar con nuestra familia.

