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Con profundo dolor compartimos la inesperada partida de mi hermano. Después de más de 10 años sin poder abrazarlo ni verlo en persona, hoy nos enfrentamos a la desgarradora realidad de despedirlo de esta manera.
Nuestra mayor esperanza es poder traer sus restos de regreso a Puerto Rico para que nuestra mamá tenga la oportunidad de velarlo, despedirse de él y darle el último adiós que merece rodeado de su familia y seres queridos.
Los costos de traslado funerario desde Estados Unidos hasta Puerto Rico son muy altos y, en este momento tan difícil, no contamos con los recursos necesarios para cubrirlos por completo. Por eso acudimos humildemente a familiares, amigos y personas de buen corazón para pedir su apoyo.
Cualquier aportación, por pequeña que sea, nos ayudará a cumplir este último acto de amor hacia mi hermano y a brindarle a nuestra madre la oportunidad de despedirse de su hijo después de tantos años sin verlo.
Si no pueden donar, les agradecemos enormemente que compartan esta campaña con otras personas.
Gracias por sus oraciones, su apoyo y su solidaridad durante este momento tan doloroso para nuestra familia.

