My name is Eduardo Pérez-Viana and I’m asking for a few minutes of your time during one of the most difficult moments of my life.
As many of you know, Venezuela has endured more than two decades of severe economic decline, and for most people here, meeting basic needs has become a daily struggle due to hyperinflation.
Four years ago, my wife Andrea and I lost our 33-year-old coffee business, Café Blandín (you can still find it on Instagram and Facebook), after being forced out by a powerful and dishonest partner. Since then, I have been locked in a David-versus-Goliath legal battle that has made no real progress. Despite our best efforts, we’ve barely been able to stay afloat.
At the same time, we have continued caring for a group of rescued cats— animals we took in between 1990 and 2020 and consider part of our family.
Today, we are facing an urgent crisis. After 16 years in our rented apartment, we are being evicted and must find a new place before the end of February 2026. We currently have no funds to cover moving expenses, a security deposit, or rent for a new home — expenses that are unavoidable if we are to stay housed and keep our cats safe (a small apartment rent is around $500/month, with an average upfront cost of about $5000).
Our goal of $8,000 will help us cover:
-Negotiate the new place (3 months deposit, 6 months rent and 1 month commission fee, all in advance)
-Moving and transportation costs
-Food and care for our rescued cats
Rescuing animals has taught me that acts of compassion — no matter how small — can change the life of the one in need as well as the life of who is helping.
If you’re unable to donate, your kind thoughts, prayers, or sharing this campaign mean more than you know. For those who can help in any amount, your support will make a real and immediate difference.
From the bottom of our hearts, thank you. Andrea, our cats, and I will carry your kindness with us always.
—————————————————————————————————————————
Mi nombre es Eduardo y les pido unos minutos de su tiempo en uno de los momentos más difíciles de mi vida.
Como muchos saben, Venezuela ha atravesado más de dos décadas de un severo deterioro económico, y para la mayoría de las personas aquí, cubrir las necesidades básicas se ha convertido en una lucha diaria en medio de un escenario de hiperinflación.
Hace cuatro años, mi esposa Andrea y yo perdimos nuestro negocio de café de 33 años, Café Blandín (aún pueden encontrarlo en Instagram y Facebook), después de haber sido despojados fraudulentamente por un socio deshonesto y poderoso. Desde entonces, hemos estado atrapados en una batalla legal tipo David contra Goliat que no ha tenido avances reales. A pesar de nuestros mayores esfuerzos, apenas hemos logrado mantenernos a flote.
Al mismo tiempo, hemos seguido cuidando a un grupo de gatos rescatados que acogimos entre los años 1990 y 2020 y que consideramos parte de nuestra familia.
Hoy enfrentamos una crisis urgente. Después de 16 años en nuestro apartamento alquilado, estamos siendo desalojados arbitrariamente y debemos encontrar un nuevo lugar antes de finales de febrero de 2026. Actualmente no contamos con fondos para cubrir los gastos de mudanza, el depósito de seguridad ni el alquiler de una nueva vivienda (los alquileres se han disparado en los últimos años y un apartamento pequeño tiene una renta promedio de $500 al mes), gastos inevitables si queremos mantenernos bajo techo y proteger a nuestros gatos.
Nuestra meta de $8000 nos ayudará a cubrir:
-La negociación del nuevo alquiler (3 meses de depósito, 6 meses de renta por adelantado y 1 mes de comisión para el intermediario)
-Gastos de mudanza y transporte
-Alimento y cuidados para nuestros gatos rescatados
Rescatar animales me ha enseñado que los actos de compasión — por pequeños que sean— pueden cambiar la vida del necesitado al igual de la de quien ayuda.
Si no pueden donar, sus buenos deseos, oraciones o compartir esta campaña significan más de lo que imaginan. Para quienes puedan ayudar con cualquier cantidad, su apoyo marcará una diferencia real e inmediata.
Desde el fondo de nuestros corazones, gracias. Andrea, nuestros gatos y yo llevaremos siempre con nosotros su bondad.

