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TRADUCCIóN DE EL VIDEO EN ESPAÑOL:
Mi nombre es Nurit Ozeri. Soy viuda y madre de trillizos, cada uno de ellos con necesidades especiales.
Hace poco menos de un mes, mi hija —quien tiene parálisis cerebral— se sometió a una compleja cirugía de reconstrucción pélvica. Esta no fue una cirugía menor, y estuvo lejos de ser sencilla.
Debido a su condición, sus huesos estaban siendo desplazados por espasmos musculares severos, y los médicos tuvieron que colocarle placas a ambos lados y tornillos para estabilizar toda su zona pélvica.
La recuperación de Danna no tomará solo unas semanas. Le han dado un período de recuperación de cuatro a seis meses. Durante ese tiempo, no podrá asistir a la escuela ni recibir el apoyo habitual que le proporciona el estado, lo que significa que necesitará cuidados constantes en casa, las 24 horas del día, los 7 días de la semana.
Esta recuperación será larga y requerirá supervisión continua: administrarle medicamentos, proporcionarle fisioterapia, llevarla a citas médicas especializadas y asistirla por las noches. Esto incluye cambiarla constantemente de posición, cambiarle el pañal, ayudarme a bañarla, moverla de un lado a otro y asegurarme de que esté lo más cómoda posible.
Danna pasa las noches con mucho dolor y dormir es prácticamente imposible, incluso ahora que, por el momento, tengo una cuidadora temporal, cuyo apoyo solo tendré por una semana más. Después de eso, me veré obligada a atender a mi hija yo sola, 24/7, lo que me impedirá seguir trabajando para mantener mi hogar y brindar la atención que también necesitan mis otros dos hijos, ambos dentro del espectro autista.
El estado de Nueva York me proporciona únicamente cuatro horas diarias de atención de enfermería, pero Dana necesita mucho más. Mi objetivo es poder seguir trabajando y obtener los recursos necesarios para contratar una enfermera privada que cubra el resto de las horas: alguien con experiencia en el cuidado de niños con parálisis cerebral que hayan pasado por una operación.
Aunque el estado podría ofrecer una extensión de ese apoyo, la única condición es que yo debo permanecer al lado de la enfermera. Es decir, tendría que estar guiándola y ayudándola durante gran parte del día, lo que lo convierte más en un trabajo en equipo que en una ayuda profesional, y aun así me quitaría muchas horas que necesito para sostener a mi familia.
Contratar a una enfermera fuera de una agencia estatal en Nueva York cuesta entre 45 y 65 dólares por hora. Estoy haciendo todo lo posible para reunir los fondos necesarios para cubrir estos gastos y evitar tener que dejar mi trabajo para cuidar a mi hija completamente sola. Eso sería extremadamente difícil y podría tener consecuencias muy graves para la estabilidad de mi familia y para el bienestar emocional y desarrollo de mis otros dos hijos.
Mi meta es recaudar lo suficiente para cubrir entre dos y tres meses de atención de tiempo completo —día y noche— con la esperanza de que, al finalizar ese período, Dana esté más fuerte y las horas gratuitas que el estado proporciona sean suficientes para continuar con su recuperación.
Me acerco a ustedes con humildad y profundo agradecimiento. Ustedes son la parte más importante de esta cadena de apoyo.
Gracias de corazón por comprender la magnitud de nuestra situación y por ser parte de nuestra red de apoyo en este camino tan desafiante.
Gracias y que Dio-s los bendiga.

