(English below)
Soy Emir, tengo 18 años y nací y he vivido toda mi vida en Utah con mi mamá, papá, y cuatro hermanos. Acabo de terminar el colegio secundario.
Desde noviembre de 2025, nuestra vida cambió por completo. Ese día, mi papá, Armando, mi tío y yo fuimos detenidos de repente por varios carros sin identificación. No entendíamos qué pasaba. Dijeron que era “de rutina”, pero no nos dieron más explicaciones. A mi papá Armando se lo llevaron sin que pudiera decir mucho.
Durante un día no supimos dónde estaba. Fue trasladado a distintos lugares y pasó por condiciones muy difíciles. Más adelante, en corte, enfrentó acusaciones que luego fueron retiradas, pero aun así no le permitieron regresar a casa.
Desde entonces, mi mamá, Ana, ha tenido que hacerse cargo de todo sola: de nosotros, mis cuatro hermanos son menores de edad, del hogar y de todos los gastos de la casa y la comida, mientras también tiene que hacerse cargo del dinero para costear la ayuda legal y la estancia de mi papá en el centro de detención, lo cual ha sido muy costoso.
Mi papá era el principal sustento de nuestra familia, y su ausencia nos ha afectado profundamente. Aun así, mi mamá sigue luchando todos los días por nosotros.
Esperamos que nuestro papá Armando pueda volver pronto a casa. Extrañamos ir de paseo y jugar al fútbol con él al aire libre.
Cualquier apoyo puede hacer una gran diferencia para nuestra familia en este momento tan difícil.
***
I am Emir, I am 18 years old, and I was born and have lived my entire life in Utah with my mom, dad, and four siblings. I have just graduated from high school.
Since November 2025, our lives changed completely. That day, my dad, Armando, my uncle, and I were suddenly stopped by several unmarked cars. We didn’t understand what was happening. They said it was “routine,” but gave us no further explanation. They took my dad, Armando, away without letting him say much.
For a full day, we didn’t know where he was. He was transferred to different places and went through very difficult conditions. Later, in court, he faced charges that were eventually dropped, but even so, he was not allowed to return home.
Since then, my mom, Ana, has had to take care of everything on her own: us—my four siblings are minors—the household, and all the expenses for the house and food. At the same time, she has had to cover the costs of legal assistance and my dad’s stay at the detention center, which has been very expensive.
My dad was the main provider for our family, and his absence has affected us deeply. Even so, my mom continues to fight every day for us.
We hope our dad, Armando, can come home soon. We miss going out together and playing soccer with him outdoors.
Any support can make a big difference for our family during this very difficult time.


