Nuestro amigo Luis, un joven en sus 30s, está enfrentando una batalla de vida o muerte. Sus riñones dejaron de funcionar debido a presión alta, NO por vicios ni malas decisiones. Es un muchacho noble, trabajador y lleno de sueños, pero hoy depende de diálisis varias veces por semana mientras espera un trasplante de riñón que podría salvarle la vida. Su situación se agrava por su estatus migratorio (I-220A), que lo deja extremadamente vulnerable y sin estabilidad económica. Aun así, Luis siempre ha luchado: trabajaba en Uber y Lyft cuando podía. Pero en los últimos meses todo se complicó: ha sido hospitalizado varias veces, comenzó diálisis de emergencia y su caso de asilo fue negado, dejándolo completamente solo. En medio de esta crisis, tuvo un accidente de carro que destruyó su única herramienta de trabajo. Hoy no tiene cómo pagar renta, comida ni transporte a sus tratamientos. Parte de esta campaña es para ayudarlo a obtener un auto y volver a trabajar, y también para juntar un poco de dinero que le permita mantenerse mientras espera la oportunidad de un trasplante. Si Luis tuviera que regresar a Cuba, enfrentaría una situación peligrosa y sin acceso a los tratamientos que necesita para vivir. Si todos los cubanos ponemos un granito de arena, podemos salvarle la vida a este muchacho. Conocí a Luis hace casi dos años trabajando en construcción. Siempre se mostró respetuoso, decente y con deseos de salir adelante. Es devastador verlo ahora tan frágil y sin familia en Estados Unidos. Nos tiene solo a nosotros. Tu ayuda, por pequeña que sea, puede darle estabilidad, permitirle asistir a sus diálisis y darle la oportunidad REAL de esperar su trasplante y reconstruir su vida. Tu apoyo puede ser la diferencia entre que Luis siga luchando o pierda esta batalla. Gracias por leer, por compartir y por abrir tu corazón.



