- N
- J
Hace unos años, mis tíos compraron una casita con todo su cariño para que mi primo y yo pudiéramos estudiar en la Universidad de Puerto Rico en Mayagüez. Esa casa se convirtió en nuestro hogar.
Lamentablemente, a solo una semana de comenzar las clases, la casa se incendió mientras estábamos adentro. Perdimos todo: camas, muebles, ropa, alimentos… Ahora no tengo un lugar propio donde quedarme y dependo de la ayuda de amistades que me han abierto sus puertas. Estoy recaudando fondos para poder pagar un apartamento temporal y comprar los materiales necesarios para reconstruir mi hogar. Cada ayuda, por pequeña que parezca, me acerca un paso más a recuperar estabilidad y seguir luchando por mis estudios.






