Hola, soy Marlen Ballestas, y con el corazón destrozado escribo estas palabras que jamás imaginé tener que compartir.
Mi hermana Marisol Ballestas ya no está con nosotros. Fue encontrada sin vida en su hogar… un lugar que debía ser seguro para ella y para sus tres hijas. Aún es imposible entenderlo. Todo es tan reciente, tan doloroso y tan injusto que parece una pesadilla de la que no podemos despertar.
Marisol no era solo mi hermana:
era el pilar de nuestra familia,
la que siempre tenía una sonrisa,
la que daba sin esperar nada,
la que vivía para sus hijas.
Sus tres niñas hoy quedaron sin su mamá… sin ese abrazo cálido que solo ella sabía dar, sin su voz alegre que iluminaba hasta los días grises, sin la guía de la mujer que hubiera dado la vida por ellas sin pensarlo dos veces.
Como familia estamos devastados. Perdimos a una madre amorosa, a una hermana que era pura luz, a una mujer que siempre luchó, que siempre dio, que siempre estuvo para todos.
Y ahora, en medio de este dolor tan profundo, nos enfrentamos a una realidad dura: los gastos funerarios y todos los costos que esta tragedia trae en Estados Unidos son altísimos, y la verdad es que no estábamos preparados para algo así. Nadie lo está.
Por eso hoy, con toda la humildad del mundo, pido ayuda.
Cada dólar, cada aporte, cada compartir… significa muchísimo.
No solo nos ayudará a darle a Marisol la despedida digna que merece, sino que también será un acto de amor hacia sus hijas, que hoy necesitan más apoyo que nunca.
Si estás leyendo esto, gracias.
Gracias por tu tiempo, por tu empatía, por tu solidaridad.
Gracias por ayudar a una familia que hoy llora a una mujer que no merecía irse así.
Tu donación, por pequeña que sea, es un rayo de luz en medio de esta oscuridad.
Gracias por ayudarnos a despedir a Marisol y por acompañar a sus hijas en este momento tan doloroso.
— Marlen Ballestas y familia


