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Mi papá, Iván Ríos, era la luz de vida de nuestra familia y una persona alegre que siempre pensaba en los demás. La madrugada del lunes 24 de noviembre, mientras ayudaba a una persona en silla de ruedas a cruzar la calle, fue atropellado por alguien que no tuvo la humanidad de quedarse a ayudar. Esta tragedia nos ha dejado con un dolor inmenso y la responsabilidad de despedirnos de él como se merece.
Iván siempre fue un ejemplo de bondad y generosidad. Su alegría llenaba nuestro hogar y su apoyo era incondicional para quienes lo rodeaban. Ahora, enfrentamos el reto de cubrir los gastos funerarios para poder darle el descanso en paz que merece. Cada aporte, por pequeño que sea, nos acerca a poder cumplir con este último adiós y nos da fuerza para seguir adelante.
Cualquier ayuda que puedan brindarnos será agradecida de corazón. Que Dios los bendiga por su apoyo y solidaridad en este momento tan difícil. Gracias por acompañarnos y por ayudar a que la memoria de mi papá viva en el cariño de quienes lo conocieron.
Iván siempre fue un ejemplo de bondad y generosidad. Su alegría llenaba nuestro hogar y su apoyo era incondicional para quienes lo rodeaban. Ahora, enfrentamos el reto de cubrir los gastos funerarios para poder darle el descanso en paz que merece. Cada aporte, por pequeño que sea, nos acerca a poder cumplir con este último adiós y nos da fuerza para seguir adelante.
Cualquier ayuda que puedan brindarnos será agradecida de corazón. Que Dios los bendiga por su apoyo y solidaridad en este momento tan difícil. Gracias por acompañarnos y por ayudar a que la memoria de mi papá viva en el cariño de quienes lo conocieron.



