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Mi historia empieza en Bellville, una ciudad pequeña de Córdoba, Argentina. Allí, con 7 años, me sentaba a la orilla del campo a ver jugar a mis hermanos. Empecé a sentir algo que no sabía explicar, pero que me llenaba el pecho; eran unas ganas inmensas de estar ahí, de ser parte de ese mundo. No buscaba fama ni grandes estadios, solo quería sentir lo mismo que ellos sentían al tocar la ovalada.
Pero en un lugar pequeño, los sueños cuestan el doble. A los 16 años, mientras otros chicos salían o descansaban, yo me subía a un autobús todas las semanas para viajar a otra ciudad buscando un nivel más fuerte. Eran horas de viaje solo para entrenar, volviendo cansado y tarde, pero convencido de que valía la pena. A los 18 años fue el momento más duro de despedirme de mis padres, de mis amigos y de mi casa para irme a otra provincia, lejos de todo lo que conocía.
No fue un camino de rosas. Vine solo, con 20 años, a intentar hacerme un lugar en el rugby profesional. Jugué en equipos de España, Francia y Sudáfrica. dándolo todo, hasta que el cuerpo dijo "basta". Varias lesiones seguidas me obligaron a frenar mi carrera y, sinceramente, me hundí. Me encontré de repente sin saber quién era ni qué hacer con mi vida fuera de una cancha.
En ese momento de "no saber a dónde ir", donde me sentí más débil, aparecieron mi familia y mis amigos para sostenerme. Gracias a ellos, en lugar de rendirme, decidí crear algo: el equipo de Altea Touch Rugby (hoy llamada Mediterranean Touch rugby). Lo hice porque me dolía pensar que otras personas pudieran sentirse como yo: perdidas, sin un grupo, sin un lugar donde hacer deporte y empezar de cero.
Durante este tiempo de reconstrucción personal, España me abrió sus puertas de una manera que nunca olvidaré. Me dio un hogar y una nueva oportunidad. Empecé a entrenar con la selección de Touch y hoy, con mucha humildad y emoción, me han dado la oportunidad de representar a este país que tanto me ha dado en el Europeo de Vichy, Francia.
¡Ayúdame a llevar la bandera de España a lo más alto!
Ir a Vichy no es para mí una cuestión de ego, es la recompensa a aquel chico de Bellville que viajaba horas en autobús y al hombre que tuvo que aprender a levantarse después de las lesiones.
El Touch Rugby es un deporte humilde y con pocos recursos, por lo que este sueño depende del esfuerzo de cada jugador. Tu ayuda irá destinada directamente a cubrir los gastos del torneo (inscripción, traslados, equipo y estancia en Francia).. Cualquier granito de arena me ayuda a devolverle a España, en la cancha, un poquito de todo el cariño que me ha dado.
No solo estás apoyando a un jugador, estás siendo parte de mi equipo en este Europeo. Cualquier aporte me acerca un paso más al campo de juego en Vichy, y si no puedes donar, compartir este enlace me ayuda muchísimo a que mi historia llegue más lejos.
Gracias por escuchar mi historia, por ayudarme a seguir caminando y subirte a este viaje y por ayudarme a representar a España con orgullo.





