Hola, soy Bárbara Ramos y estoy ayudando a María José Barrios, en Caracas, Venezuela. Nos conocemos desde hace más de 10 años y, junto a Javier Solorzano, formamos un pequeño equipo de voluntarios.
Desde los primeros días después del terremoto del 24 de junio de 2026, hemos estado apoyando en los refugios improvisados a cielo abierto que fueron surgiendo dada a la necesidad de organizar y ayudar a quienes perdieron sus hogares.
Hemos recorrido refugios y centros de acopio entregando medicamentos, insumos médicos, productos de higiene personal y otros artículos de primera necesidad. Pero, cada vez que preguntábamos "¿Qué es lo que más necesitan en este momento?", la respuesta se repetía una y otra vez:
"Poder darnos un baño."
Al principio intentamos ayudar como podíamos. Incluso Majo y Javi abrieron las puertas de su casa para que otras personas pudieran ducharse. Pero rápidamente entendimos que esa no era una solución sostenible. Había demasiadas personas necesitándolo y era imposible llegar a todos.
Así nació esta iniciativa.
Decidimos construir e instalar sistemas de duchas portátiles que pudieran trasladarse hasta donde realmente hacen falta.
Nuestra prioridad son los grupos de rescate, porque son la primera línea de atención. Pasan jornadas de muchas horas (e incluso varios días) trabajando entre los escombros, buscando sobrevivientes, trasladando ayuda y asistiendo a las comunidades afectadas. Si ellos pueden asearse, recuperar energías y cuidar su salud, podrán seguir ayudando a muchas más personas.
Nuestra segunda prioridad son los refugios, donde hay familias que llevan varios días sin poder bañarse con privacidad.
Una ducha representa mucho más que higiene.
Es dignidad.
Es salud mental.
Es bienestar.
Es un momento para sentirse humano nuevamente en medio de una tragedia.
También es una medida de salud pública. En refugios donde conviven muchas personas en espacios reducidos, sin acceso suficiente a agua y donde muchas familias ni siquiera pueden lavar su ropa, sábanas o colchonetas, aumenta el riesgo de brotes de piojos, escabiosis (sarna), infecciones en la piel y otras enfermedades relacionadas con la falta de higiene y el saneamiento.
Cada sistema que construiremos incluye una estructura resistente, una ducha solar portátil, una carpa tipo vestidor y, dependiendo de los fondos recaudados, también sanitarios portátiles con todos los insumos necesarios para su funcionamiento.
Las donaciones se destinarán a la compra de duchas solares, carpas, tubos y conexiones de PVC, impresiones 3D para las piezas estructurales, tanques de almacenamiento de agua, camiones cisterna para abastecer refugios donde sea necesario, materiales para los sanitarios portátiles y el transporte e instalación de cada sistema.
Cada estructura es ensamblada completamente a mano por nuestro equipo. Compramos materiales a distintos proveedores y fabricamos las piezas necesarias para que cada ducha pueda llegar a donde más se necesita.
Nuestro objetivo es simple: que cada donación se transforme en una ducha para un rescatista que necesita seguir salvando vidas o para una familia que merece recuperar un poco de dignidad en medio de esta emergencia.
No somos una empresa ni una organización. Somos tres personas que decidimos actuar para ayudar a quienes más lo necesitan. María José y Javier coordinan el trabajo en terreno, construcción y la logística, y yo apoyo desde las comunicaciones y la recaudación de fondos.
Si puedes colaborar, nos ayudarás a llegar a muchas más personas.
Y si hoy no está en tus posibilidades donar, compartir esta campaña también puede marcar una enorme diferencia.
Gracias por acompañarnos y por creer que un gesto tan simple como una ducha puede devolver esperanza, proteger la salud y recordarle a alguien que no está solo.
Con cariño,
Bárbara Ramos, María José Barrios y Javier ❤️
Si quieres ver más de nuestra labor puedes ver en nuestro Sitio de Notion y seguir el instagram de Majo


