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Mi nombre es Laleska Figueroa y tengo 22 años.
Hace poco más de un año, nuestra familia recibió una noticia devastadora: a mi mamá le diagnosticaron cáncer de colon en etapa 4. Desde entonces, ha enfrentado tratamientos, citas médicas y numerosos desafíos con una fortaleza y una fe admirables. Ver a alguien que amas luchar contra el cáncer es una experiencia profundamente dolorosa, pero a pesar de todo, nos hemos mantenido unidos y llenos de esperanza.
Hoy, nuestra familia enfrenta un nuevo desafío que jamás imaginamos.
Recientemente, fui diagnosticada con linfoma. Los médicos descubrieron una masa que está ejerciendo presión sobre mi corazón, y ahora comienzo mi propia batalla contra el cáncer mientras mi mamá continúa librando la suya. Lo que comenzó como una lucha para nuestra familia se ha convertido en dos.
Es difícil encontrar palabras para describir el impacto emocional que ha tenido enfrentar ambos diagnósticos al mismo tiempo. Hay días llenos de incertidumbre, miedo y agotamiento. Sin embargo, incluso en los momentos más difíciles, seguimos aferrándonos a nuestra fe, a la esperanza y al amor que nos sostiene como familia.
Mientras nos enfocamos en tratamientos, estudios, citas médicas y recuperación, la carga financiera continúa creciendo. Entre gastos médicos, medicamentos, transporte, tiempo fuera del trabajo y muchos otros costos inesperados que acompañan una enfermedad tan seria, nos encontramos en la necesidad de pedir ayuda durante una de las etapas más difíciles de nuestras vidas.
Si está dentro de tus posibilidades colaborar, sin importar la cantidad, tu apoyo nos ayudará a aliviar parte de esta carga y nos permitirá concentrarnos en lo más importante: nuestra salud, nuestra recuperación y el tiempo que compartimos juntos como familia.
Y si no puedes hacer una contribución económica, compartir nuestra historia con otras personas también sería una ayuda invaluable.
De todo corazón, gracias por sus oraciones, su apoyo, su generosidad y por acompañarnos en este camino tan difícil. Cada mensaje, cada aporte y cada gesto de cariño nos recuerda que no estamos solos.
Con profunda gratitud,
Laleska Figueroa y Familia





