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My grandmother, the wonderful woman who raised me, Martha Guzmán, is having a severe health crisis.
Because of the healthcare situation in Venezuela, the only way she can access life-saving treatment is by traveling two hours each way from Río Chico to Hospital Pérez Carreño in Caracas, where she must receive dialysis three times a week for kidney failure,, with each treatment taking four hours. These trips cost over $120 and are incredibly hard on her
She has lived her entire life in Venezuela—most of it in a small town called Río Chico, in Miranda State (Barlovento Region). The living conditions there are difficult, especially for someone with serious health needs.
My husband and I are struggling to support both her and my uncle, who is a vulnerable adult with an intellectual disability and depends entirely on her. We are trying to manage everything from afar, but given the situation in Venezuela, our options are extremely limited. With few social services available for elderly people or people with disabilities in Venezuela, everything falls on us—and we are trying our best, but we cannot do it alone. We’ve placed her on a waitlist for a different hospital for dialysis in hopes she can move to a closer town (Guarenas), which is still an hour away.
I am the only family she has left to depend on, and my husband and I are doing everything we can to care for her.
Any donation, no matter the amount, would go directly toward her medications for severe kidney disease, transportation, and basic living costs. Walking has become progressively more difficult, and part of the money will go toward a wheelchair.
If she is approved to transfer, additional support would help cover relocation and ongoing medical needs. These two-hour trips each way are exhausting for her. She is a fragile older woman who simply doesn’t have the strength for this anymore. My grandmother is an incredibly sweet person, and I just want to see her as happy as she can be, despite this massive upheaval in her life
Thank you for taking the time to read. If you are able to donate, we appreciate it more than words can ever express. My grandmother means the world to me, and I just want her remaining years to be safe, dignified, and surrounded by the care she deserves.
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Mi abuela, la maravillosa mujer que me crió, Martha Guzmán, está atravesando una grave crisis de salud.
Debido a la situación del sistema de salud en Venezuela, la única forma en que puede acceder a un tratamiento que le salva la vida es viajando dos horas por trayecto desde Río Chico hasta el Hospital Pérez Carreño en Caracas, donde debe recibir diálisis por insuficiencia renal tres veces por semana, cada sesión de diálisis dura aproximadamente 4 horas. Estos traslados cuestan más de $120 y son extremadamente duros para ella.
Mi abuela ha vivido toda su vida en Venezuela—la mayor parte en un pequeño pueblo llamado Río Chico, en el estado Miranda (región de Barlovento). Las condiciones de vida allí son difíciles, especialmente para alguien con necesidades de salud tan delicadas.
Mi esposo y yo estamos haciendo todo lo posible para apoyar tanto a ella como a mi tío, quien es un adulto vulnerable con una discapacidad intelectual y depende completamente de ella. Estamos tratando de manejar todo desde lejos, pero dada la situación en Venezuela, nuestras opciones son muy limitadas. Con tan pocos servicios sociales para personas mayores o personas con discapacidad, todo recae sobre nosotros—y estamos haciendo nuestro mejor esfuerzo, pero no podemos hacerlo solos. La hemos colocado en una lista de espera para otro hospital donde pueda recibir diálisis, con la esperanza de que pueda mudarse a una ciudad más cercana (Guarenas), que aun así está a una hora.
Soy la única familia de la que ella puede depender, y mi esposo y yo estamos haciendo todo lo posible para cuidarla.
Cualquier donación, sin importar la cantidad, se destinará directamente a sus medicamentos para la insuficiencia renal, transporte y gastos básicos de vida. Caminar se le ha hecho cada vez más difícil, y parte del dinero se usará para comprar una silla de ruedas.
Si aprueban su traslado, la ayuda adicional permitirá cubrir los costos de reubicación y sus necesidades médicas continuas. Estos viajes de dos horas la agotan por completo. Es una mujer mayor y frágil que ya no tiene la fuerza para soportar esto. Mi abuela es una persona increíblemente dulce, y solo quiero verla lo más feliz posible, a pesar del enorme cambio que está enfrentando en su vida.
Gracias por tomarse el tiempo de leer. Si puede donar, se lo agradeceremos más de lo que las palabras pueden expresar. Mi abuela significa el mundo para mí, y solo quiero que sus años restantes sean seguros, dignos y rodeados del cuidado que merece.




