- J

At 82 years old, my father, Maximino—known lovingly as “Max” to so many—completed his remarkable journey, leaving behind a legacy of love, laughter, and countless cherished memories that touched the hearts of everyone who knew him. He was more than a devoted father and a proud grandfather to many—he was the foundation of our family, the source of our greatest strength and joy. From his humble beginnings in Puebla, Mexico, to building a life of love and resilience in the United States, he poured his heart into creating a better future for his family. He worked tirelessly, rising before the sun each day, not just to provide but to give us a life filled with warmth, care, and opportunity. His battle with leukemia was a testament to his incredible strength and unwavering love for his family. Even in his final days, he faced each moment with courage, his heart full of gratitude and grace.
Although Maximino is no longer with us, his love, wisdom, and sacrifices will always live on in our hearts. Now, as we gather to honor the extraordinary man who gave us everything, we are humbly asking for your support to help lay him to rest.
Every contribution, no matter the size, will allow us to celebrate his legacy and the love he shared with so many. Together, let us give him the farewell he so deeply deserves and carry forward the light he brought into our lives.
From the bottom of our hearts, thank you for your kindness, generosity, and support during this difficult time. Your help means the world to us and allows us to honor the beautiful life of a man we will cherish forever.
~~~~~~
A los 82 años, mi padre, Maximino, conocido cariñosamente como "Max" por muchos, completó su notable viaje, dejando atrás un legado de amor, risas e innumerables recuerdos preciados que tocaron los corazones de todos los que lo conocieron. Era más que un padre devoto y un abuelo orgulloso para muchos, era la base de nuestra familia, la fuente de nuestra mayor fuerza y alegría. Desde sus humildes comienzos en Puebla, México, hasta construir una vida de amor y resiliencia en los Estados Unidos, invertió su corazón en crear un futuro mejor para su familia. Trabajó incansablemente, levantándose ante el sol todos los días, no solo para proveer, sino para darnos una vida llena de calidez, cuidado y oportunidad. Su batalla contra la leucemia fue un testimonio de su increíble fuerza y amor inquebrantable por su familia. Incluso en sus últimos días, enfrentó cada momento con coraje, su corazón lleno de gratitud y gracia.
Aunque Maximino ya no está con nosotros, su amor, sabiduría y sacrificios siempre vivirán en nuestros corazones. Ahora, mientras nos reunimos para honrar al hombre extraordinario que nos lo dio todo, humildemente estamos pidiendo su apoyo para ayudarlo a descansar.
Cada contribución, sin importar el tamaño, nos permitirá celebrar su legado y el amor que compartió con tantos. Juntos, démosle la despedida que tanto se merece y llevemos adelante la luz que trajo a nuestras vidas.
Desde el fondo de nuestros corazones, gracias por su amabilidad, generosidad y apoyo durante este momento difícil. Tu ayuda significa el mundo para nosotros y nos permite honrar la hermosa vida de un hombre que apreciaremos para siempre.

