- M
- M
- M
La historia de Martín, mi pequeño milagro
Hola… mi nombre es Diana, y soy mamá primeriza.
Desde que supe que estaba embarazada soñé con ese momento mágico de tener a mi bebé en brazos, de escuchar su llanto, de vestirlo, de verlo crecer sano y feliz. Imaginé su primer cumpleaños, sus primeros pasos, sus primeras palabras. Soñé con todo eso… pero el destino tenía otros planes.
Durante el embarazo me dio una infección que nadie imaginó que podría complicarse tanto. Esa infección me llevó a un parto adelantado, y mi bebé nació mucho antes de tiempo: con apenas 25 semanas y media de gestación.
Mi pequeño Martín llegó al mundo pesando menos de un kilo… tan frágil, tan diminuto, que me daba miedo tocarlo.
Recuerdo verlo por primera vez, lleno de cables, con su cuerpito tan pequeño dentro de una incubadora. No podía cargarlo, ni besarlo, solo poner mi mano a través de un vidrio y decirle:
“Mamá está aquí, mi amor. No te rindas, por favor, no te rindas.”
Fueron cuatro meses enteros en el hospital. Cuatro meses de miedo, de lágrimas, de rezos, de no saber si el siguiente día lo tendría conmigo. Martín sufrió un neumotórax, infecciones, transfusiones, y tantas cosas que ningún bebé debería pasar.
Pero contra todo pronóstico, mi hijo luchó. Y ganó.
Cuando por fin nos dejaron llevarlo a casa, fue el día más feliz de mi vida. Lo abracé tan fuerte que sentí su corazón latir contra el mío. Por fin, mi sueño de tenerlo en brazos se cumplía. Dormí a su lado, lo alimenté, lo vi sonreír.
Era mi milagro vivo.
Pero el dolor no terminó ahí.
Meses después, Martín volvió a enfermarse. Muy grave. Lo llevé corriendo al hospital… y me dijeron algo que me partió el alma:
“Tiene encefalitis herpética.”
Otra vez lo vi inconsciente, lleno de tubos, sin poder moverse, mientras los médicos me decían que su vida estaba en riesgo.
Fueron 23 días de agonía, de rezar sin fuerzas, de prometerle a Dios que haría lo que fuera, pero que no se lo llevara. Cada día temía que fuera el último. Cada noche me quedaba mirándolo, llorando, suplicando por un milagro.
Y una vez más, Martín luchó y sobrevivió.
Hoy sigue con nosotros, y aunque su camino es difícil, su espíritu es más fuerte que nunca.
Soy solo una mamá que lo ha dado todo, que ha vivido el miedo de perder lo que más ama en el mundo. Pero los gastos médicos, las terapias y los cuidados son demasiado grandes para poder enfrentarlos sola.
Por eso hoy, con el corazón en mis manos, les pido ayuda.
Ayuda para seguir dándole vida, salud y esperanza a mi hijo.
Ayuda para que este pequeño guerrero siga demostrando que los milagros existen.
Les pido que no miren hacia otro lado.
Porque detrás de esta historia hay una madre que solo quiere ver a su hijo vivir.
Mensaje de solidaridad por Martín
Queridos amigos, familiares y personas de buen corazón:
Hoy queremos abrir nuestro corazón y pedirles su apoyo en un momento muy difícil. Nuestro bebé Martín llegó al mundo antes de tiempo, un pequeño guerrero que está luchando cada día por su vida. Su nacimiento prematuro trajo muchas complicaciones y los gastos médicos se han vuelto imposibles de cubrir para nosotros.
Cada día en el hospital es una batalla, pero también una esperanza. Ver a Martín aferrarse a la vida nos da fuerzas, pero necesitamos ayuda para seguir dándole todo lo que necesita.
Por eso hemos iniciado una colecta solidaria. Cualquier aporte, por pequeño que parezca, nos acerca un paso más a poder cubrir sus tratamientos y cuidados médicos. Su apoyo, sus oraciones y su difusión significan mucho para nosotros.
De corazón, gracias por acompañarnos en esta lucha.
Martín merece una oportunidad de crecer, de sonreír, de vivir.
Con todo nuestro agradecimiento,
La familia de Martín
Message of Solidarity for Martín
Dear friends, family, and kind-hearted people,
Today we open our hearts to ask for your support during a very difficult time. Our baby Martín came into this world earlier than expected — a little warrior who is fighting for his life every single day. His premature birth brought many complications, and the medical expenses have become impossible for us to manage on our own.
Each day in the hospital is a battle, but also a source of hope. Seeing Martín cling to life gives us strength, but we need help to keep providing him with everything he needs.
That’s why we have started a solidarity fundraiser. Any contribution, no matter how small, brings us one step closer to covering his treatments and medical care. Your support, your prayers, and helping us spread the word mean the world to us.
From the bottom of our hearts, thank you for standing with us in this fight.
Martín deserves a chance to grow, to smile, to live.
With all our gratitude,
Martín’s Family

