- D
Mi nombre es Olga, española, 58 años y vivo en Cantabria gracias a un pequeño negocio de flores en Cabezón de la Sal.
Al igual que miles y miles de personas en el mundo, llevo más de dos años siendo testigo del geńocidio sufrido por el pueblo palestino a manos de Isrâel.
El 25 de agosto de 2025, cuando la ocupación israelí empezaba a anunciar un nuevo, inminente y forzado desplazamiento de la población de Gâza hacia el sur, llegó a mi cuenta de Instagram un mensaje de Rawida Jihad…
“Mi familia y yo nos morimos sin que nadie se dé cuenta”.
Con estas palabras conocí a Rawida y la situación de su familia, sólo un caso entre millones. Pero poder comunicarme con ella, leer de primera mano sus miedos y desesperanzas, era una oportunidad de acción.
Desde hace unos meses un grupo de familias y amigos hacen un donativo mensual que permite a Rawida y a su familia resolver necesidades diarias y urgentes. Yo me encargo de gestionar de manera transparente toda esta ayuda.
Ahora queremos dar un paso más.
La familia de Rawida necesita un sistema de energía solar que les permita cambiar su vida y no depender de donaciones.
Pero comencemos por presentárosla y qué mejor manera que a través de sus propias palabras.
Rawida
Soy Rawida Jihad, una joven de Gâza, de veinte años, nacida entre el miedo y la esperanza, entre la luz del mar y el murmullo de los drones. Me preparaba para cursar una licenciatura en la Facultad de Ingeniería y Tecnologías de la Información, pero la guerra me obligó a posponer mis estudios, y hace dos años que no puedo retomarlos. Sin embargo, la esperanza de completar mi formación universitaria sigue viva en mi corazón. La guerra me dejó un nuevo asiento frente al papel… en el que escribo mis sueños postergados y la historia de mi vida, que aún permanece inconclusa.
Vivo en una ciudad que respira dolor, pero que, a pesar de todo, nos enseña lecciones de resiliencia. He aprendido a resistir con palabras cuando las manos me fallan, y a hacer de la tinta un pequeño refugio al que escapar cuando la vida se vuelve asfixiante.
Escribo sobre Gâza tal como la veo: una ciudad que nunca muere, aunque arda mil veces.
Desde el inicio de la guerra, la maquinaria israelí ha destruido todo lo que ven: infraestructura, líneas eléctricas, agua, comunicaciones, internet, casas, mezquitas, jardines… todo en la ciudad ha sido trastornado para restringirnos en todos los sentidos.
Literalmente, toda señal de vida ha sido destruida, y la ciudad se ha vuelto gris, triste, sin vida y vacía de espíritu.
Antes de la guerra, teníamos un proyecto completo de energía solar que usábamos para operar una granja avícola, iluminarla y mantener un pozo para el riego de los cultivos.
Desde la tienda de campaña y el campamento, propuse la idea del proyecto, que se convirtió en un objetivo para ayudar a las personas desplazadas, centrándonos en facilitar la carga de sus teléfonos.
La idea recibió un gran apoyo porque beneficia a todos y evita desplazarse largas distancias y que la gente se quede sin acceso a la carga de sus teléfonos.
Para nosotros, personalmente, el proyecto será una fuente permanente de ingresos, impulsada por el sol, que nos proporcionará un nivel de vida digno y cubrirá todas nuestras necesidades.
Rawida es la sexta de ocho hermanos y forma parte de una unidad familiar de un total de 22 personas, entre adultos y niños.
Proyecto de paneles solares
La posibilidad de tener en funcionamiento paneles solares permite a la familia de Rawida cubrir sus necesidades diarias, disfrutar de una vida digna e incluso vender el excedente de energía o proporcionar servicios de carga a otras personas desplazadas en el campamento.
Este proyecto se convierte en una inversión continua para la familia, garantizando la independencia financiera, aliviando las dificultades diarias y transformando la luz del sol en esperanza y una oportunidad real.
Pero para que no quede ninguna duda, detallaremos los servicios comunitarios que esta instalación ofrecería gratuitamente a todos los residentes en el campamento en el que vive actualmente la familia de Rawida, unas 38 familias actualmente.
USOS PARA LA COMUNIDAD (GRATUITOS)
- Proporcionar a los niños una iluminación segura y estable para estudiar de noche
- Proporcionar iluminación segura por la noche en los pasillos para reducir los accidentes dentro del campamento y proporcionar mayor seguridad psicológica con la presencia de luz por la noche en lugar de oscuridad total.
- Apoyar un proyectos, como costura, elaboración de accesorios o dulces, ya que siempre habrá electricidad disponible.
- Crear un centro comunitario donde la gente pueda reunirse o realizar actividades compartidas con acceso a electricidad
USOS PARA GENERAR INGRESOS A LA FAMILIA
- Ofrecer servicios de carga de teléfonos, dispositivos y baterías a los residentes del campamento por una pequeña tarifa.
- Calentar agua y venderla para uso doméstico o de baño.
- Ofrecer servicios a los vecinos a cambio de una pequeña tarifa, utilizando pequeños electrodomésticos (como lavadoras, ventiladores o licuadoras).
- Vender agua fría y zumos en verano utilizando un refrigerador pequeño.
- Ofrecer servicios sencillos, como impresión, utilizando una computadora o una impresora pequeña.
RESUMEN COMPONENTES y PRECIOS
- Aparato 3Kg VM2 (1 und) …. 1.722€
- Reserva 660 Watt doble xh gasoleo (4 unidades)........ 4.133€
- Batería 200 amperios
(2 unidades). ........... 3.709€
- Célula estandar (4und) ……530€
- Cables .......................530€
- Panel energía solar (1 und) .186€
- Precio anclaje (1 und)............133€
- Precio envío . ......................265€
Además de la compra de este equipo, se debe sumar la comisión que los “agentes bancarios” cobran por dar acceso a dinero en efectivo ( la única forma actual de los gazaties de hacer cualquier compra)
En estos momentos la comisión fluctúa entre el 25 y el 50%. Por este motivo la estimación del coste total para sacar adelante este proyecto asciende a: 15.000€.
Si conseguimos nuestro objetivo, Rawida y su familia dispondrán de una fuente de ingresos que les libere de la dependencia de donaciones puntuales e inciertas. Además, las 38 familias que conforman el campamento dispondrán de la iluminación necesaria para una vida más segura y confortable, creando una nueva comunidad lejos de sus diferentes lugares de origen.
