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Hola, soy Carolyn. Hoy recurro a ustedes con el corazón en la mano para pedir su apoyo en una situación que nos ha tocado profundamente como familia.
Mi hermana, junto a su familia —Vicky, Douglas y Mari— fue deportada recientemente a Venezuela. A pesar de haber salido de forma voluntaria, con todos sus documentos en regla y boletos listos, no les fue permitido llevarse a su perrita, una parte esencial de su hogar y su vida.
Ha sido un golpe muy duro para todos. No solo por la separación forzada, sino también por la considerable pérdida económica que esto significó. Lo que debía ser un viaje de regreso en familia terminó con un vacío enorme y una tristeza difícil de explicar.
Ahora estamos haciendo todo lo posible por reunirlos nuevamente, enviando a su perrita a Venezuela, donde pertenece: con ellos, su familia. Queremos convertir este momento doloroso en una pequeña luz de esperanza y felicidad.
Sin embargo, el tiempo apremia. Si no logramos enviarla pronto, lamentablemente tendremos que regalarla o llevarla a un refugio, ya que no contamos con los recursos ni el espacio para tenerla por mucho más tiempo.
Por eso, cualquier colaboración, por pequeña que sea, será una gran ayuda para lograr esta meta. Gracias de corazón por tomarte el tiempo de leer, compartir y apoyar. Que Dios les bendiga siempre.




