Hay niños que pasan por hospitales. Y hay niños que crecen en ellos, no porque deban, sino porque en sus casas no pueden garantizar algo tan básico como la electricidad continua que necesitan para sobrevivir.
Esta campaña tiene un objetivo concreto y urgente: recaudar fondos para adquirir generadores eléctricos para tres niñas con enfermedades graves, cuya vida diaria depende de equipos médicos que no pueden quedarse sin energía.
¿Quiénes son las tres niñas?
Valentina Ramos. Tiene un año y nueve meses. Nunca ha vivido fuera de un hospital. Tras un episodio grave al nacer, necesitó una traqueotomía y una gastrostomía. Aún no tiene un diagnóstico definitivo, pero los médicos sospechan algún tipo de atrofia muscular. Respira y se alimenta con asistencia médica. Su madre sueña con algo muy simple: poder llevarla a casa sin miedo a que una interrupción eléctrica ponga su vida en riesgo.
Yeilín. Dos años de edad. Fue diagnosticada con atrofia muscular espinal tipo 1. Después de un paro respiratorio, un respirador mecánico sustituyó la función de sus pulmones. Desde entonces, su vida depende por completo de que ese equipo funcione las 24 horas. Para su familia, cada apagón potencial es una amenaza directa. Tiene una hermanita mayor que ella y un hermano gemelo que apenas conoce por vivir en una sala de terapia.
Milena Acosta. Tiene seis años y padece síndrome de Lennox-Gastaut, un trastorno neurológico severo que provoca epilepsias frecuentes. En más de una ocasión, su padre ha tenido que auxiliarla en plena madrugada, sin luz, sin poder encender equipos médicos ni comunicarse con los servicios de emergencia. Un generador significaría seguridad básica y noches sin terror.
¿Qué haremos con los fondos?
Los fondos recaudados se destinarán exclusivamente a la compra de tres generadores eléctricos confiables, que no son iguales a las plantas comunes, y a los gastos directamente asociados a su adquisición, transportación e instalación en los hogares de estas familias. Las familias beneficiarias se comprometen a aportar evidencias de la compra de los equipos, como facturas o recibos, como parte de un ejercicio de transparencia y rendición de cuentas.
Yo actúo únicamente como organizadora de esta campaña. El dinero no es para mí ni se utilizará para fines personales.
¿Por qué tu ayuda importa?
Un generador no cura una enfermedad, pero permite respirar, alimentarse, dormir y vivir en casa. Permite que una niña deje de crecer entre paredes clínicas. Permite que una familia vuelva a estar junta. Permite que la vida cotidiana no sea una emergencia permanente.
Gracias por leer, por compartir y por acompañar este esfuerzo colectivo. Cualquier aporte —grande o pequeño— puede marcar una diferencia real. Si apenas puedes donar cinco dólares, no te desanimes por ello. La idea es sumar poquitos entre miles de corazones solidarios para hacer la diferencia y cambiar las vidas de estas tres niñas.

